Nuestra Iglesia

El Papa pide que L’ Aquila sea “la capital del perdón y la reconciliación”

El Santo Padre presidió la misa en la Basílica de Collemaggio, donde ha recordó que al camino de la misericordia se llega porque "has tenido la experiencia de miseria".

El perdón, la misericordia y la miseria son tres elementos que han rodeado la homilía del papa Francisco en la misa celebrada en la Basílica de Collemaggio de la ciudad de L’Aquila, donde este domingo comienza el ‘Perdón Celestiniano’, instaurado por el pontífice Celestino V en 1294.

Precisamente, el Santo Padre comenzó elogiando su figura, el penúltimo papa que renunció a su pontificado en el siglo XIII (luego lo haría Benedicto XVI en 2013). Por ello, muchos recuerdan a Celestino V como “el que hizo la gran negativa”, algo que ha desmentido Francisco para referirse a esta personalidad de la Iglesia: “Celestino V no era el hombre del “no”, era el hombre del “sí”.

“De hecho, no hay otra manera de realizar la voluntad de Dios que asumiendo la fuerza de la humildad. Precisamente por ser tales, los humildes aparecen a los ojos de los hombres débiles y perdidos, pero en realidad son los verdaderos vencedores, porque son los únicos que confían completamente en el Señor y conocen su voluntad”, expresó el Papa.

Al hilo de la humildad, el Santo Padre aseguró ante los asistentes que este don nos hace “apartar la mirada de nosotros mismos para volverla a Dios. La fuerza del humilde es el Señor, no las estrategias, los medios humanos, la lógica de este mundo. En este sentido, Celestino V fue un valiente testigo del Evangelio, porque ninguna lógica de poder fue capaz de encarcelarlo y manejarlo. En él admiramos una Iglesia libre de lógicas mundanas y testimonio pleno de ese nombre de Dios que es Misericordia”, ha añadido.

El sufrimiento del pueblo de L’ Aquila tras el terremoto de 2009


A continuación, y ante miles de asistentes que participaron de la misa, el obispo de Roma recordó el sufrimiento del pueblo de ‘L’ Aquila a causa del terremoto de abril de 2009, que costó la vida a unas 300 personas, y que para el Santo Padre se puede aprender la verdadera humildad: “Estáis tratando de levantarse y volver a ponerse de pie. Pero aquellos que sufrieron deben ser capaces de atesorar su propio sufrimiento, debe entender que en la oscuridad que experimentó también se le dio el don de comprender el dolor de los demás”, ha explicado.

“Puedes guardar el don de la misericordia porque sabes lo que significa perderlo todo, ver derrumbarse lo construido, dejar lo más querido, sentir el desgarro de la ausencia de los amados. Puedes guardar misericordia porque has tenido la experiencia de miseria”.

Asimismo, manifestó que “hasta que entendamos que la revolución del Evangelio está toda en este tipo de libertad, seguiremos siendo testigos de guerras, violencias e injusticias, que no son más que el síntoma exterior a una falta de libertad interior. Donde no hay libertad interior, se abren camino egoísmo, individualismo, interés, opresión”, lamenta.

Para finalizar, ha pedido al pueblo de L’Aquila que sea “verdaderamente la capital del perdón, la paz y la reconciliación”.

Fuente
https://aica.org/

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