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El Papa a los cistercienses: “Elijan a Dios una y otra vez”

Francisco recibió a los participantes de la segunda parte del Capítulo General de la Orden Cisterciense y destacó que el flamante abad general haya ido a las doce regiones donde hay monasterios.

El papa Francisco recibió hoy a los participantes en la segunda parte del Capítulo General de la Orden Cisterciense, acompañados por el padre abad general elegido en la primera parte del capítulo, que dirigió sus palabras de saludo al pontífice. 

El abad general, apenas elegido se puso en camino para visitar las doce regiones donde se encuentran los monasterios, recogiendo los “sueños de los superiores”. A Francisco le llamó la atención gratamente esa forma de expresarse del superior, porque, dijo, él entiende también el “soñar” en sentido positivo, “no utópico sino proyectual”. Sueños que se resumen, en este caso, en “sueño de comunión, de participación, de misión y sueño de formación”. 

Antes de ofrecer su reflexión sobre ellos, el Santo Padre ofreció una indicación: interpretarlos a través de Cristo, identificándose con Él a través del Evangelio.

Pensando en la oración de Jesús al Padre “que todos sean uno, como nosotros somos uno”, Francisco evidenció que ella permite soñar con Jesús en la comunión de sus discípulos. Es una comunión que no consiste en “uniformidad, homogeneidad, compatibilidad, más o menos espontánea o forzada”, precisó, sino “en la común relación con Cristo, y en Él con el Padre en el Espíritu”.

Jesús no tuvo miedo de la diversidad que existía entre los Doce, y por lo tanto nosotros tampoco debemos temer la diversidad, porque al Espíritu Santo le encanta avivar las diferencias y hacer de ellas una armonía. 

Sin embargo, advirtió que sí deben temerse los particularismos y los exclusivismos, porque ellos causan divisiones, mientras que el sueño de comunión de Jesús “libera de la uniformidad y las divisiones”. 

También a la luz del Evangelio, el pontífice evidenció el sueño de Jesús de una comunidad fraterna, en la que todos participan sobre la base de una relación filial común con el Padre y como discípulos de Jesús.

En particular, una comunidad de vida consagrada puede ser un signo del Reino de Dios al testimoniar un estilo de fraternidad participativa entre personas reales y concretas que, con sus limitaciones, eligen cada día, confiando en la gracia de Cristo, vivir juntos.

Todos los carismas para la evangelización del mundo

El mandato de Jesús de hacer discípulos a todos los pueblos, muestra el sueño del Maestro de una Iglesia “totalmente misionera”, continuó diciendo el Papa, que añadió: “No hay carismas que sean misioneros y otros que no lo sean. Todos los carismas, tal y como han sido dados a la Iglesia, son para la evangelización del mundo; por supuesto, de formas diferentes, muy diferentes, según la «fantasía» de Dios”.

Por último, el Papa evidenció el sueño de la formación en los Evangelios, que muestra a Jesús que cuida de sus discípulos, los educa con paciencia y con el testimonio de su forma de vida y de sus gestos; y afirmó que el Maestro “sueña con la formación de sus amigos según la vía de Dios, que es la humildad y el servicio”.

Cuando dice: “Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora”, Jesús deja claro que los discípulos tienen un camino que recorrer, una formación que recibir; y promete que el Formador será el Espíritu Santo.

Para finalizar, el Obispo de Roma resumió los sueños en uno: el sueño de la santidad. Y concluyó renovando una invitación: “Deja que todo esté abierto a Dios y para ello opta por Él, elige a Dios una y otra vez. No te desalientes, porque tienes la fuerza del Espíritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Espíritu Santo en tu vida”.

Fuente
https://aica.org/

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