
El Papa llamó a los jóvenes de África Occidental a no dejarse vencer por las crisis, la incertidumbre y los conflictos, sino a asumir un papel protagonista en la construcción de sociedades más justas y pacíficas. «No son una juventud sacrificada», afirmó el Pontífice en un videomensaje con motivo de la primera Jornada de la Juventud de África Occidental, en el que les pidió convertirse en «constructores de puentes» y testigos de amor, justicia y paz.
Patricia Ynestroza – Ciudad del Vaticano
El Papa animó a los jóvenes de África Occidental, en ocasión de la primera Jornada de la Junventud, a no perder la esperanza ante las crisis, a construir puentes entre pueblos y religiones y a convertirse en testigos de amor, justicia y paz. La Jornada se celebra del 7 al 12 de septiembre. En su videomensaje, el Pontífice puso a los jóvenes en el centro de la misión de la Iglesia y los exhortó a afrontar las dificultades de su tiempo sin renunciar a sus sueños ni a la esperanza.
“… Ustedes no son una juventud sacrificada, como muchos pueden pensarlo. En la Iglesia-Familia de Dios, ustedes son el hoy de Dios, ¡el hoy de la Iglesia! Como decía el Papa Benedicto XVI, «ustedes son ricos en cualidades, energías, sueños y esperanzas, recursos que poseen en abundancia. Su juventud es un tesoro inestimable, no solamente para ustedes mismos, sino también para los demás, para la Iglesia y para el mundo»”
Y les subrayó el papel decisivo que las nuevas generaciones están llamadas a desempeñar tanto en la Iglesia como en la transformación de sus sociedades.
Ante las crisis, no perder la esperanza
El Santo Padre reconoció que muchos jóvenes de la región viven en un contexto marcado por numerosas crisis, incertidumbres e inseguridades que pueden hacer difícil mirar con confianza hacia el futuro. Estoy convencido, les dijo, de que estos momentos intensos pasados juntos les ayudarán a crecer en la fe y a enriquecerse cada vez más profundamente con valores como el encuentro y la apertura a los demás.
«En un tiempo en que tantas crisis parecen oscurecer vuestro horizonte, quiero animarlos a avanzar sin perder la esperanza», señaló.
Jóvenes llamados a construir puentes
Uno de los desafíos que afrontan los jóvenes en el continente, señaló León XIV, es el de caminar juntos para ayudar a realizar un cambio positivo en sus sociedades.
“Caminar juntos significa garantizar que nadie sea marginado, aislado, excluido o rechazado. Sean constructores de puentes entre los pueblos, las culturas y las religiones. Debemos comprometernos a vivir como vivió Jesús, nuestro Maestro y Señor, que no excluyó a nadie de su camino.”
«La Iglesia confía en vosotros»
Más adelante, aseguró a los jóvenes: «Cuento con ustedes y confío en ustedes, la Iglesia confía en vosotros».
“Por sus palabras y sus acciones, den un mensaje fuerte a nuestro mundo atravesado por guerras y conflictos de todo tipo. Sean testigos del amor, de la justicia, de la paz. No sacrifiquen su juventud tan preciosa sobre el altar de los placeres artificiales y de la superficialidad”
Una advertencia frente a la superficialidad
El Pontífice también dirigió una advertencia sobre el modo en que los jóvenes utilizan su tiempo y, particularmente, sobre el riesgo de quedar atrapados en una cultura de superficialidad y consumo inmediato. «No sacrifiquen vuestra juventud tan preciosa en el altar de los placeres ficticios y de la superficialidad», pidió. En este contexto, retomó una reflexión de su mensaje para la XL Jornada Mundial de la Juventud, publicado en octubre de 2025, sobre el impacto de las pantallas y las redes sociales.
“«Nuestras preguntas más profundas no encuentran ni escucha ni respuesta en el desplazamiento infinito en nuestro teléfono móvil, que capta nuestra atención mientras deja nuestra mente cansada y nuestro corazón vacío. No nos llevan lejos si las mantenemos encerradas en nosotros mismos o en círculos demasiado restringidos. La realización de nuestros deseos auténticos pasa siempre por el hecho de salir de nosotros mismos»”
África Occidental, confiada a María, Reina de la Paz
Al final de su mensaje, León XIV confió a los jóvenes a la Virgen María, a quien invocó como Reina de la Paz, con una atención especial a los países de África Occidental que atraviesan situaciones de crisis complejas. Pidió su intercesión ante Jesucristo por el «desarrollo humano integral» de estas naciones y extendió su oración a los sacerdotes, al clero y a todas las personas que trabajan con los jóvenes.
Fuente: Vatican News






