
Con ocasión del quincuagésimo aniversario de la Oficina para la Iglesia universal y el diálogo de la Archidiócesis de Colonia, el Papa recibe a sus miembros y les pide que perseveren en la misión de caridad en favor de los cristianos perseguidos, subrayando que muchos dependen de esta ayuda para su supervivencia.
Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano
El Papa ha recibido esta mañana a los miembros de la Oficina para la Iglesia universal y el diálogo de la Archidiócesis de Colonia, una institución que desde hace décadas sostiene proyectos de ayuda a comunidades cristianas en distintos países, especialmente en regiones afectadas por violencia, conflictos y pobreza.
En su discurso, el Pontífice ha valorado la importancia de este compromiso sostenido en el tiempo, subrayando que muchas de las personas beneficiarias de estas iniciativas dependen directamente de esta institución para su propia supervivencia:“Muchos de nuestros hermanos y hermanas cristianos se han visto obligados a abandonar sus países a causa de la guerra, la violencia y la pobreza, y muchos dependen directamente de vuestro compromiso y de vuestra generosidad para su supervivencia. Por tanto, os animo a perseverar en esta misión de caridad, para que puedan seguir sintiendo la cercanía de la Iglesia universal”,ha afirmado esta mañana.
Llamamiento a sostener la presencia cristiana en Oriente Medio
La Archidiócesis de Colonia se ha caracterizado a lo largo de los años por proporcionar asistencia a regiones afectadas por hambrunas, inundaciones, guerras y otras crisis y mantiene relaciones de apoyo con otras iglesias en más de cien países, con especial atención a las Iglesias Orientales. En este contexto, el Papa ha aprovechado el encuentro de esta mañana para pedirles que continúen sosteniendo “la presencia de los cristianos en Oriente Medio” y les ha recordado que su testimonio “es hoy más necesario que nunca”:“A través de vuestro generoso servicio, la dimensión universal de la Iglesia se hace visible y concreta, promoviendo la solidaridad, fortaleciendo los vínculos de unidad y dando testimonio del Evangelio de la paz en un mundo muy a menudo marcado por la división y el sufrimiento”.
La Iglesia como signo de unidad y diálogo para la paz
Antea de despedirse, León XIV ha hecho una reflexión final sobre la universalidad de la Iglesia y sobre la importancia del diálogo, recordando que Cristo hace de la Iglesia un signo de unidad y de esperanza para el mundo:“A la luz de la Resurrección de Cristo, la Iglesia se reconoce enviada a todos los pueblos, no imponiéndose, sino dando testimonio de la verdad en la caridad”y es por ello que“el diálogo fortalece la comunión, abre caminos de comprensión y sirve a la causa de la paz”.
Fuente: Vatican News






