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El Papa: constituyámonos en estado permanente de misión

Recibiendo a cerca de mil quinientos peregrinos de la Diócesis de Alejandría y a confirmando y confirmados de la Diócesis de Spoleto-Norcia, el Papa recuerda el legado de San Pío V: sus enseñanzas – dijo, entre otras cosas – invitan a ser buscadores de la verdad.

Fueron cerca de mil quinientos los peregrinos de la Diócesis de Alejandría y los chicos confirmandos de la Diócesis de Spoleto-Norcia, los que el Santo Padre Francisco recibió en este sábado 17 de setiembre. El Papa quiso dirigirse a ellos de forma separada, primero a los peregrinos y luego a los niños. Recordó, ante todo, las enseñanzas del Papa San Pío V, único Papa piamontés nacido en Bosco Marengo, actual territorio de la Diócesis de Alejandría cuyas enseñanzas, dijo, invitan a ser “buscadores de la Verdad”.

“Jesús es la Verdad, en un sentido no sólo universal sino también comunitario y personal; y el reto es vivir la búsqueda de la verdad hoy en la vida cotidiana de la Iglesia, de las comunidades cristianas.”

Si esta búsqueda se realiza a través del discernimiento personal y comunitario “a partir de la Palabra de Dios”, hace que una comunidad crezca en un conocimiento cada vez más íntimo de Jesucristo, de modo que Él se convierte “en el fundamento de la vida comunitaria”, afirmó Francisco.

A continuación, el Santo Padre hizo presente que la Palabra de Dios “cobra vida especialmente en la celebración eucarística”, y que, por lo tanto, resulta necesario “hacer el mayor esfuerzo para que la celebración eucarística se convierta realmente en la fuente de la vida comunitaria”.

“Después de haber tocado la Carne Eucarística de Cristo, la comunidad evangelizadora es enviada y se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, acorta las distancias, se rebaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo.”

Por último, recordó el compromiso de San Pío V de recomendar la oración, en especial el Rosario, que constituye “base e impulso para la acción misionera”. E hizo presente que los primeros pasos de la Iglesia en el mundo estuvieron marcados por la oración: “los escritos apostólicos y la gran narración de los Hechos de los Apóstoles dan la imagen de una Iglesia en movimiento, una Iglesia laboriosa, que encuentra en las reuniones de oración la base y el impulso para la acción misionera”.

Caminar juntos en la renovación pastoral de su diócesis, que en los próximos días iniciará la constitución de las Unidades Pastorales, fue la invitación final del Pontífice, que pidió que todas las comunidades se aseguren de poner los medios necesarios para avanzar en el camino de la conversión pastoral y misionera, “que no puede dejar las cosas como están”.

“Ahora no necesitamos una simple administración. Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en estado permanente de misión”.”

Dirigiéndose luego a confirmandos y confirmados, el Papa destacó lo hermoso del camino del Sacramento de la Confirmación, que “revive la experiencia de los primeros discípulos de Jesús”. La confirmación, “confirma el Bautismo”, dijo. Y la vida cristiana “es una casa que se construye sobre los cimientos del Bautismo”. Haciendo la voluntad de Dios, poniéndola en práctica en nuestra vida, es como se entra “en el Reino de los Cielos”, les recordó.

Antes de bendecir una piedra de la antigua Abadía de San Eutizio llevada por los chicos que la colocarán “como símbolo de su reconstrucción”, el Pontífice quiso bendecir también a cada uno de ellos “para que se conviertan en una piedra viva para construir la comunidad cristiana”:

“Ser piedras vivas: esto es posible con la fuerza del Espíritu Santo, que en la Confirmación los confirma como bautizados, hijos de Dios y miembros de la Iglesia.”

Bautismo y piedra, piedra viva – concluyó Francisco, alentándolos-. Adelante con esto: ¡construir la casa sobre la roca!

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