
Ante los mejores nadadores del mundo, el Papa León XIV habla de la importancia de practicar deporte y señala los 3 puntos que hacen de esta práctica “una medicina para el cuerpo y para el espíritu”.
Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano
En menos de 24 horas dará comienzo en Roma el 62.º Trofeo Sette Colli (el Trofeo de las Siete Colinas), la prestigiosa competición internacional de natación que se celebra cada año en la capital de Italia. El Santo Padre ha querido encontrarse con los directivos de la Federación Italiana de Natación y algunos de los atletas que competirán los próximos días 26, 27 y 28 de junio para darles algunos consejos prácticos antes del torneo.
“El deporte, cuando se vive adecuadamente, es una medicina para el cuerpo y para el espíritu”.
Motivación
El primer punto que señala el Pontífice a los atletas es “la motivación”. El Papa explica que el deporte además de integrar “las diversas dimensiones de la persona” y orientarlas “hacia valores muy importantes, como el compromiso, la solidaridad y la honestidad”, es una excelente oportunidad para “ejercitar la fuerza de voluntad” impulsada por la motivación:
“En la actividad deportiva, especialmente la que se desarrolla a nivel competitivo, el ser humano ejercita su fuerza de voluntad, pero lo hace en la medida en que está motivado. Y aquí se distingue la calidad del deportista: por la calidad de sus motivaciones”.
Crecimiento espiritual
El segundo punto es “el crecimiento espiritual”. El Papa señala que la natación tiene algo especial y en concreto para nosotros, los cristianos, además, el agua es “símbolo del Bautismo” y “de la vida nueva en Cristo”.
“Se practica inmerso en un elemento, el agua, que envuelve a la persona. Esto evoca simbólicamente un aspecto constitutivo de nuestra existencia, desde el seno materno: vivir significa aprender a moverse en armonía con los demás y con el entorno que nos rodea”.
Fraternidad
El tercer punto que ha citado el Papa es “el encuentro pacífico entre los pueblos”:“Todos ustedes, procedentes de distintos países, se han reunido aquí animados por la misma pasión y los mismos valores, más allá de cualquier diferencia de idioma, nacionalidad o cultura”.Además, insiste en que esta “pasión conjunta”, característica de las competiciones deportivas internacionales, “contribuye al encuentro pacífico entre los pueblos y a la fraternidad”.
Su invitación final ha sido a seguir practicando y difundiendo los valores del deporte, porque “la etapa de la competición pasa – ha dicho el Papa – ¡pero esos valores permanecen!”.
Fuente: Vatican News






