
En la homilía de la misa celebrada en el puerto de Rímini, al término de la visita pastoral a la República de San Marino y al «Meeting por la amistad entre los pueblos», León XIV elogia la franqueza y el carácter jovial, trabajador y solidario de la gente de Romaña. Además, recuerda que los medios económicos y de poder deben tener la función de promover «un proyecto de renacimiento por el bien de toda la comunidad».
Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano
El mundo define como «evasión» la búsqueda del ocio, a menudo propuesta en formas dispersivas y ruinosas. Pero, ¿y si el verdadero descanso fuera un movimiento contrario, el «volver a uno mismo», buscando y reencontrando la propia esencia en el interior, y no «fuera, en el caos»? Así se dirige el Papa León XIV a quienes viven una realidad elegida cada año por muchísimas personas para sus vacaciones de «evasión», precisamente. Hombres y mujeres, la gente de la región italiana de Romaña, francos, joviales y trabajadores, a quienes el Pontífice exhorta a ser una comunidad dispuesta a acoger, en la homilía de la misa celebrada en el puerto de Rímini esta tarde, 22 de agosto, al término de una intensa jornada marcada por la visita pastoral a la República de San Marino y la participación en el «Meeting por la amistad entre los pueblos».
Entre los concelebrantes se encontraba también el padre Mirco Bianchi, párroco desde 2013 de las comunidades de Villamarina y Gatteo Mare, en la zona de Cesenatico, quien, en agosto de 2025, reveló en las redes sociales que le habían diagnosticado un cáncer y que, a través de sus canales de comunicación, lleva un año contando su vida junto a la enfermedad que le ha afectado, dialogando con los fieles y con muchos jóvenes, como los chicos a los que imparte clases de religión entre Cesenatico y San Giorgio.
El camino que lleva a la vida
La reflexión del Papa parte de la profesión de fe de Pedro: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo», que nos invita a renovar, dos mil años después, para encontrar el «camino que conduce a la vida».
El camino de Dios que se pone al servicio del hombre, del Maestro que se inclina para lavar los pies a los discípulos, del Pastor que se sacrifica por su rebaño. Y es bajo esta luz como contemplamos el gesto de Jesús al entregar las llaves a Pedro, porque en la Iglesia, a todos los niveles, la autoridad es servicio
Atar y desatar
En el gesto de la entrega de las llaves a Pedro, y por tanto de la misión de «atar y desatar», León XIV vislumbra un doble significado: el del papel de quienes ejercen la autoridad en la Iglesia, pero también un estilo universal de abrazo, reunión, acogida, liberación, perdón y emancipación.
De ello dio un magnífico testimonio, entre vosotros, el siervo de Dios don Oreste Benzi, quien decía: «Nuestra vocación consiste en dejarnos conformar a Cristo pobre, a Cristo siervo, a Cristo que expía el pecado del mundo, a Cristo, el Hombre-Dios encarnado que vive entre nosotros en una forma de compartir dirigida a partir de los más desfavorecidos»
Economía y poder al servicio de todos
Desde el Evangelio hasta el pasaje del profeta Isaías proclamado en la primera lectura, en el que se narran las vicisitudes de Sebna, a quien se le había confiado un gran proyecto de renovación religiosa, moral y social de Jerusalén, que luego se descarriló en un abuso de autoridad y una acumulación ilícita de riquezas por parte del funcionario.
Había olvidado que lo más importante de la aventura en la que su Señor lo había involucrado no eran los medios económicos ni el poder, sino la posibilidad, a través de ellos, de promover un proyecto de renacimiento por el bien de toda la comunidad.
El mensaje es, por tanto, claro:
Todo lo que somos y tenemos es un don de Dios, que nos ha sido confiado para que, en sus manos, podamos ser unos para otros instrumentos de salvación en la justicia, partiendo de los lugares y las personas con las que vivimos y trabajamos cada día, para dirigirnos, con un corazón grande y abierto, al mundo entero
El carácter de Romaña
A continuación, el Papa analiza la segunda lectura, en la que san Pablo habla de los designios «insondables» de Dios. Un adjetivo que se refiere no tanto a la complejidad de los razonamientos como a la «inmensidad desarmante de su amor», «sencillo» porque está movido por la caridad pura. De ahí el paralelismo con los habitantes de la región.
Estos valores de honestidad, gratuidad y benevolencia son notoriamente queridos por la gente de Romaña, sincera y de carácter jovial, trabajadora y solidaria
Para respaldar esta afirmación, León XIV cita a los santos y beatos que nacieron en la región, así como el compromiso actual en las diversas realidades eclesiales.
Sin duda, es también por esta riqueza, además de por las bellezas naturales y artísticas de la costa adriática y del interior, por lo que muchísimas personas, procedentes de muchas partes de Italia y del mundo, acuden aquí cada año para pasar sus vacaciones.
Acoger a todos por igual
Esta «vocación» sirve de punto de partida para recordar la anterior visita de San Juan Pablo II a Rímini en 1982, quien ya en aquella época había subrayado que «descansar no significa separarse de uno mismo», sino «encontrarse con uno mismo y reconciliarse con el propio interior».
El mundo en el que vivimos ofrece muchas formas de ocio, algunas de las cuales, sin embargo, conducen más bien a la dispersión y a la ruina que a un verdadero «reencuentro con uno mismo», y dejan un vacío en el corazón. Hay quien lo llama «evasión», como si la vida cotidiana fuera una prisión de la que huir. Pero sabemos que el lugar más auténtico donde encontrar descanso, donde encontrarnos con Dios para encontrarnos verdaderamente entre nosotros, no está fuera, en el caos, sino dentro de nosotros, en lo más profundo del alma
Cada cristiano, por tanto, está llamado a cultivar y transmitir esa experiencia, acogiendo con la misma dedicación «a quien busca un merecido tiempo de descanso tras un año de trabajo» y a quien, «herido en el cuerpo y en el espíritu, pide refugio, alimento y asistencia lejos de su tierra».
Los "regalos" de Rimini
La homilía del Papa concluyó citando una carta enviada por el obispo de Rimini, monseñor Nicolò Anselmi, a la diócesis, en la que escribía que «la oración, la unidad, la escucha, el valor, la sencillez, la gratitud y la belleza son actitudes siempre presentes en todos los aspectos de la vida». El mismo prelado habló al final de la celebración eucarística, destacando el esfuerzo, pero también la genuina alegría experimentada en la organización de los eventos que marcaron la visita de León XIV.
Monseñor Anselmi anunció dos proyectos que se implementarán tras la visita del Papa: la financiación para la instalación de césped sintético en el campo de fútbol para los reclusos de la prisión y la participación en el proyecto de la Conferencia Episcopal Italiana para establecer un hospital o un centro médico importante en Gaza. Además, el obispo anunció un tercer compromiso relacionado con la acogida de extranjeros en la zona que trabajan fructíferamente en diversas comunidades de Romaña.
Fuente: Vatican News






