
En el marco de la solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de Mendoza, este sábado 25 de julio la comunidad diocesana se reunió en la Catedral San Rafael Arcángel para celebrar la Santa Misa presidida por el administrador apostólico de la Diócesis de San Rafael, Mons. Marcelo Mazzitelli.
La celebración, realizada en el Día del Patrono Provincial, convocó a fieles de distintas comunidades. Al finalizar la Eucaristía, se llevó a cabo la tradicional procesión por la plaza departamental. La jornada concluyó con un acto cultural que incluyó danzas de la comunidad española y la participación de la comunidad boliviana, en un clima de fe, tradición y fraternidad.
El apóstol: un elegido que aprende a seguir a Cristo
Durante su homilía, Mons. Mazzitelli recordó que, aunque Santiago es reconocido en Mendoza como patrono contra los temblores, la liturgia invita a descubrir el verdadero significado de ser discípulos y apóstoles de Jesús.
“El apóstol, en primer lugar, es el elegido, es el llamado; un llamado que se hace camino y seguimiento.”
El obispo explicó que los apóstoles caminaron junto a Jesús compartiendo sus palabras y gestos, aunque muchas veces no comprendieron plenamente quién era el Señor hasta el misterio de su muerte y resurrección.
Refiriéndose al Evangelio del día, señaló que Santiago y Juan, junto con su madre, buscaban puestos de honor, sin comprender que el camino de Cristo era el de la cruz y el servicio.
“Ellos quieren tronos cuando Jesús camina una cruz. Ellos quieren reconocimiento cuando Jesús camina al oprobio. Ellos quieren poder cuando Jesús muere, amando.”

La autoridad cristiana se vive como servicio
Mons. Mazzitelli destacó que Jesús contrapone la lógica del mundo —basada en el poder y el dominio— con la lógica del Reino, fundada en el servicio.
“El cristiano es la Iglesia servidora; es el que está despojado de poder, es el que se hace pequeño, el que se hace último.”
Asimismo, invitó a mirar también la vida de la Iglesia, advirtiendo sobre el riesgo de que la autoridad se transforme en autoritarismo o de que las ideologías rompan la comunión entre los hermanos.
El camino de Santiago y el camino de nuestra vida
El administrador apostólico recordó que Santiago comprendió finalmente quién era Jesús y entregó su vida por amor, convirtiéndose en testigo fiel del Evangelio.
Tomando como referencia el histórico Camino de Santiago, señaló que también cada cristiano recorre un camino de peregrinación en su propia vida.

“Nosotros tenemos el camino de nuestra vida, y allí estamos invitados a vivir esta ley fundamental de hacer nuestra vida para los demás, de abrir nuestros ojos para descubrir a los que sufren, de abrir nuestros oídos para escuchar a los que gimen.”
Renovar la fe con esperanza
Al concluir su reflexión, Mons. Mazzitelli animó a los presentes a renovar el compromiso cristiano en medio de una sociedad marcada por la indiferencia y la búsqueda de poder.
“Frente al pecado, la indiferencia, vivamos la alegría del compromiso. Frente al dominio del poder, vivamos la alegría del servicio. Frente a los cansancios de la vida, celebremos nuestra esperanza.”
Finalmente, recordó que la fe se vive desde la fragilidad humana, confiando siempre en la fuerza de Dios.
“No temamos descubrirnos frágiles, no temamos descubrirnos débiles, porque es la vasija con la que cuenta Dios para revelar su fuerza, el misterio de su amor.”
Con esta celebración, la Iglesia en San Rafael renovó su devoción a Santiago Apóstol y su llamado a caminar como peregrinos de esperanza, haciendo de la propia vida un servicio generoso a los demás.

