Vaticano

Obispos de Francia: Gran sed espiritual y entusiasmo por la llegada del Papa

El cardenal Aveline, junto con otros obispos franceses, presenta en una conferencia de prensa los detalles del viaje apostólico de León XIV del 25 al 28 de septiembre. Desde la propuesta inicial hasta la elección del lema (un mensaje en “defensa de la dignidad humana”), pasando por el presupuesto, que ascendió a 27 millones de euros para garantizar la mejor acogida posible al millón de fieles previsto. El encuentro con las víctimas de abusos tendrá “una importancia notable”

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

El cardenal Jean-Marc Aveline, presidente de la Conferencia Episcopal francesa, no quiere atribuirse méritos y habla constantemente del trabajo en equipo, pero si el Papa León XIV estará del 25 al 28 de septiembre próximos en Francia, país donde se registra “una gran sed espiritual”, es sin duda gracias a su tenacidad y a su capacidad para aprovechar el momento. “Le había propuesto muy pronto al Santo Padre la idea de una visita a Francia”, contó el purpurado en una conferencia sobre el viaje apostólico, junto con otros obispos, esta mañana en la sede de la CEF. “Lo conozco porque durante dos años fue, por así decirlo, mi superior, cuando era prefecto del Dicasterio para los Obispos… Le dije: ‘¿Piensa en un viaje a Francia?’. Creo que había un interés personal. El problema era encontrar una fecha”.

A Aveline le dijeron que el 2026 era demasiado pronto y que la agenda ya estaba llena. “Se hablaba del 2027 o incluso de principios del 2028. Pero el 2027 presentaba otras dificultades, también debido a la situación política francesa. Por eso insistí en la posibilidad del 2026”, explicó a los numerosos periodistas presentes en la sala y a los demás que seguían la transmisión en vivo. “Era un reto enorme: solo cuatro meses para prepararlo todo. Fui a hablar con la persona que maneja la agenda del Papa; en cierto momento se liberó una semana porque se había cancelado un viaje previsto a Perú. Le dije: entonces, si no hay Perú que sea Francia. Del resto me encargo yo”.

Tiempos apretados y una gran organización

Y así fue como surgió el quinto viaje apostólico del pontificado de Robert Francis Prevost, el tercero a un país europeo. Y es por eso que “los tiempos son tan apretados”: cuatro meses para organizar todo, para asegurar los lugares clave de París, para organizar la vigilia en Saint-Denis, para preparar los espacios públicos y privados de Lourdes, para gestionar las pequeñas plazas e iglesias de Metz. Y, sobre todo, para garantizar que en los tres lugares se brinde la mejor acogida posible. Un gran trabajo: “Pero me pareció que era mejor aprovechar la oportunidad en lugar de posponerla”, dijo el cardenal.

La idea del lema: un mensaje por la vida

En la conferencia, también explicó el origen del lema: “Para que el mundo tenga vida”. Una expresión inspirada en el Evangelio de san Juan, en la que más de uno ha vislumbrado una referencia al debate sobre el proyecto de ley sobre el suicidio asistido aprobado en julio por el Parlamento francés. Aveline descarta cualquier interpretación política, pero no niega que el lema sea un mensaje en “defensa de la dignidad de la vida humana”. En cualquier caso, es fruto de un largo razonamiento: “A decir verdad, no sabíamos muy bien qué proponerle al Papa. Habíamos empezado a reflexionar sobre la paz, porque él ha hablado mucho de ella. Así que pensamos en ‘La justicia y la paz se abrazarán’, pero nos dimos cuenta de que ese era el del Líbano”. Luego, durante una visita a Roma, llegó la inspiración: “Dejamos que la idea madurara y, por la noche, le escribí al Papa un breve correo electrónico: ‘Se nos ocurrió esta idea’. A la mañana siguiente, el Papa me respondió: ‘Sí, es buena’”. Al leer la encíclicaMagnifica Humanitas, subrayó el cardenal, “se ve que se trata de la defensa de la dignidad de la vida humana en todas las situaciones en las que dicha dignidad pueda verse amenazada. Y hoy en día hay muchas. La defensa de la dignidad de la vida humana es algo que ocupa un lugar central en el mensaje del Papa León”. ¿Cómo se desarrollará ese mensaje en Francia? “Ya lo veremos, pero ya sabemos que la cuestión de la vida y del respeto a la vida, y no solo desde un punto de vista ético, sino de muchas maneras, está muy estrechamente vinculada al mensaje del Evangelio”.

Cifras elevadas de presupuesto y asistencia

Por lo tanto, se prevé que el viaje de León XIV al otro lado de los Alpes sea intenso, tanto en cuanto a la organización y los contenidos como por el gran número de participantes y los altos costos. El presupuesto total estimado para la visita a Francia es de aproximadamente 27 millones de euros. “Estamos tratando de gestionar el proyecto prestando la máxima atención a los gastos. Hasta ahora hemos recaudado alrededor de 5,5 millones de euros y la recaudación continúa”, explicó Aveline, refiriéndose a las donaciones que también se reciben a través del sitio web oficial. Se había partido de una cifra menor, pero “quizás hemos superado lo que podíamos prever inicialmente”, en parte debido al número de fieles que se espera que asistan. Entre reservaciones e inscripciones, ya se habla de un millón de personas, no solo de Francia sino también de países europeos vecinos (en particular en Metz), de diferentes edades, procedencias y, en algunos casos, incluso de diferentes religiones. “Hay un entusiasmo enorme, pero también un gran desafío organizativo y logístico: acoger a cada fiel y a cada persona que desee ver o encontrarse con el Papa de la mejor manera posible”, destacó el presidente de los obispos.

El arzobispo de París, monseñor Laurent Ulrich, también se refirió a un “desafío increíble”: “Desde que se anunció el viaje en mayo, contábamos con cuatro meses, incluido el período de verano, para organizar la visita del Santo Padre”. El arzobispo se muestra “entusiasmado” y “absolutamente tranquilo” con el avance de los preparativos, gracias también al equipo de voluntarios y colaboradores, así como al apoyo de la agencia Gel Evans, contactada específicamente para este fin. Ciertamente no es fácil, pero se hará todo lo posible para “acoger a cada persona que venga para que pueda ver al Papa, no en una pantalla gigante, sino en vivo”.

Para París, afirmó el arzobispo, se eligieron “los lugares más emblemáticos”, entre ellos dos símbolos como la Place de la Concorde y los Campos Elíseos. Esto ha suscitado algunas quejas por parte de los defensores más acérrimos de lalaïcitédel Estado (políticos y no solo). “Es importante recordar que estamos en una República laica. El Estado no reconoce ningún culto, pero garantiza que las diferentes confesiones puedan expresar públicamente su fe”, destacó al respecto el cardenal Aveline. “Cuando se organiza una manifestación religiosa en el espacio público, es necesario solicitar la autorización a las autoridades competentes. Hemos seguido el procedimiento establecido y no estamos sobrepasando ningún límite”.

El encuentro con las víctimas de abuso sexual

Más allá de todo, lo que los obispos quieren destacar es la dimensión del encuentro que caracterizará el viaje papal. Encuentros públicos y privados, entre la multitud en la plaza de Notre-Dame, en el Stade de France, en la Misa en la Concordia o más reservados con grupos pequeños, como el encuentro en Lourdes con los enfermos y con un grupo de víctimas de abuso sexual. Sobre este último encuentro, el obispo Pierre Antoine Bozo, portavoz de los obispos y coadjutor de La Rochelle, dio más detalles: “Desde el principio pareció que el Papa quería reunirse con las víctimas de abuso sexual… Es necesario cuidar a estas víctimas y, al mismo tiempo, mantenernos extremadamente alertas en cuanto a la prevención, para que la Iglesia sea la casa segura que deseamos”.

Dado el contexto en la Iglesia y en la sociedad, era “obvio”, según el prelado, que se llevaría a cabo un encuentro de este tipo; la cuestión se refería más bien a “la forma”. “Lo que determinó la elección -explicó- fue el deseo del propio Santo Padre de que fuera un encuentro verdaderamente interpersonal; esto requería un número reducido de participantes, por lo que se eligió un grupo de siete personas”. Estas personas fueron “seleccionadas” por la Conferencia Episcopal Francesa y la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Francia tras mantener contacto con unos cuarenta interlocutores, entre grupos y personas individuales. Todos propusieron algunas ideas para la realización del encuentro, que “durará aproximadamente una hora” y “tendrá un peso considerable”. “Las personas -destacó Bozo- fueron seleccionadas de manera particularmente equilibrada, ya que hay hombres y mujeres que fueron víctimas de abusos tanto cuando eran menores como cuando ya eran mayores de edad, tanto en el ámbito escolar como en el parroquial”. Se ha buscado garantizar “la representatividad más equitativa posible”, dijo monseñor Bozo, pero inevitablemente “se ha generado cierta frustración entre quienes no fueron seleccionados”. Sin embargo, lo que realmente se ha querido priorizar “es la calidad del encuentro con el Santo Padre, para que pueda tener lugar un verdadero intercambio”. Y con un número mayor de personas, eso habría sido difícil. En cualquier caso, cualquier persona, ya sea de los grupos o a título individual, que haya sido contactada por el Servicio de Protección de Menores y desee comunicar algo al Papa, podrá hacerlo enviando “un texto escrito que se entregará al Santo Padre”.

Peregrino en Lourdes

Aunque el deseo de los obispos es que todos, durante esos cuatro días, tengan la oportunidad de estar en contacto con el Papa, existen ciertos “límites”. Es el caso también de Lourdes, como lo destacó el obispo Jean Marc Micas, quien -al reiterar el “gran entusiasmo” por esta etapa, siguiendo los pasos de los viajes de Juan Pablo II (1983 y 2004) y de Benedicto XVI (2008)-, recordó que “Lourdes es un lugar limitado por los espacios reducidos de un pueblo de montaña y por un río que corre al pie de la gruta; todas estas limitaciones imponen restricciones en cuanto a capacidad, permisos y autorizaciones. Hacemos todo lo posible para que quienes deseen venir puedan hacerlo en las mejores condiciones posibles”. Solo durante el fin de semana llegarán 50 mil personas a Lourdes, y se espera que sean muchas más cuando venga el Papa. El municipio, la prefectura, las fuerzas de seguridad y los voluntarios de los equipos del Santuario se están “arremangando para recibir a toda esta gente en condiciones excelentes, de modo que puedan vivir una experiencia de peregrinación junto a un peregrino especial: el Papa”.

Sí, porque León XIV se presentará precisamente como un peregrino en el famosísimo santuario mariano, dirigiéndose, inmediatamente después de bajar del avión, a la Gruta de Massabielle: “Tocará la roca, beberá el agua, encenderá una vela, se arrodillará y rezará en silencio, como lo hacen los peregrinos en Lourdes”. Luego, como “pastor”, presidirá la procesión mariana con antorchas y celebrará la Misa.

La dimensión interreligiosa

Un momento de profunda intensidad espiritual que, sin embargo, no pretende ser el punto central del viaje, el cual, de hecho, está repleto de ideas y eventos. Por ejemplo, la dimensión interreligiosa también será muy importante. “Más allá de los círculos de creyentes, el viaje ya es algo magnífico solo por su preparación y el entusiasmo que ha despertado en tantos”, comentó el obispo de Pontoise, Benoit Bertrand, coordinador del viaje para la CEF. Por su parte, Etienne Guillet, obispo de Saint-Denis, diócesis ubicada en la periferia norte de París, donde se encuentra el Stade de France que acogerá la vigilia de los jóvenes, informó que casi 80 mil chicos y chicas de todo el país se han inscrito para participar en la velada. Y estos mismos jóvenes han invitado a amigos judíos, musulmanes, sijs, budistas e hindúes. “Viven juntos todo el año y sentían el deseo de compartir este gran momento”. “Nos aseguramos de que ningún joven quede excluido de este encuentro”, dijo Guillet. De hecho, entre el público habrá también personas enfermas, jóvenes que viven en contextos de desamparo social, que provienen de escuelas católicas, pero también de entornos menos religiosos. También estarán presentes unos treinta artistas del Circo Itinerante -“cristianos y no cristianos”- que desean saludar al Papa.

Desde Metz, un mensaje para Europa

En el ámbito interreligioso, también es importante el encuentro en Metz con representantes de las distintas confesiones. “Las religiones que dialogan pueden contribuir a la construcción de la paz”, resaltó el obispo Philippe Ballot. “Por eso sentimos que la jornada de Metz, aunque surge de una dimensión local y nacional, adquiere una dimensión europea e internacional”. Metz es verdaderamente el “corazón” de Europa, tanto por su ubicación geográfica como por su historia, que se entrelaza con la de uno de los padres fundadores de la Unión Europea, Robert Schuman, el hombre -declarado venerable por el Papa Francisco- que vivió “la complejidad de pertenecer a diferentes nacionalidades y el drama de ver cómo estas nacionalidades se enfrentaban entre sí”. “Por eso, la reconciliación siempre estuvo en el centro de su vida”, dijo el obispo. Y, en el espíritu de la reconciliación, el Papa León XIV rendirá homenaje a Schuman lanzando un mensaje a toda Europa. “Cuando un Papa visita un país, su visita no se limita solo a ese país, sino que puede aportar algo a la Iglesia universal”, afirmó Aveline. “Por eso debemos estar atentos y escuchar lo que el Papa nos diga, y comprender qué estamos llamados a cambiar. De sus palabras podemos obtener una especie de directrices”. Válidas para Francia, Europa y el mundo.

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