Nuestra Iglesia

“Nos sentimos comprometidos para llevar adelante este camino de reencuentro entre todos los argentinos”

“Como pastores de nuestra patria pedimos en esta Eucaristía el don de la Sabiduría del Espíritu Santo para que nos ayude a recorrer los caminos de este tiempo de crisis a la luz del Evangelio de Jesús”, expresó en su homilia.

“La herida más grande que puede recibir el Pueblo de Dios de nosotros los Obispos, sacerdotes y laicos, es la falta de testimonio. La falta de coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Profesar que adherimos a un estilo de vida sin vivirlo”.

Monseñor Ojea agregó que vivir disociado, “vivir una doble vida, produce escándalo en el pueblo de Dios y si esto se establece como un estado habitual, ya no es un pecado de debilidad sujeto al arrepentimiento y al perdón, sino que es corrupción”.

“En este primer encuentro  después de tanto tiempo, alrededor de la mesa del altar, queremos renovar nuestro compromiso de vivir en la verdad, siendo testigos fieles, que tenemos el honor de servir al Señor y a su Pueblo”, dijo el obispo de San Isidro.

El perdón es un proceso que comienza con la escucha del otro

Refiriendose al segundo tema del Evangelio, el perdón, Monseñor Ojea enfatizó en que debemos darlo incansablemente porque hemos sido perdonados. El perdón es un proceso que comienza con la escucha del otro. Esto me ayuda  a ponerme en su lugar. El Sínodo sobre Sinodalidad se convierte entonces en un espacio extraordinario para vivir una Iglesia en salida, una Iglesia que sale a escuchar”.

“En este tiempo de tanta fragmentación en el que todos buscamos diferenciarnos y afirmarnos en nuestros derechos, que la Iglesia salga a escuchar, representa un cambio de paradigma, que significa no quedarse atrincherado en los propios discursos, buscando seguridades solo en aquellos con quienes tenemos afinidad de pensamiento y sensibilidad”.

“Nosotros nos sentimos hondamente comprometidos para llevar adelante este camino de reencuentro entre todos los argentinos”, dijo.

La fe nos hace saber que Dios actúa en su pueblo y en cada persona

El tercer tema del Evangelio es la Fe. “Queremos pedirla repitiendo la oración de los Apóstoles “auméntanos la fe” (Lc. 17.5). Sabemos que es puro don de Dios, que nuestra fe es débil y frágil. Es una relación personal con Jesucristo que venimos llevando desde hace tiempo en nuestra vida. Este vínculo nos da fuerza y valentía para enfrentar realidades dolorosas y complejas. Nos ayuda a aceptar el sufrimiento con la conciencia que el mal no tiene la última palabra entre nosotros. Nos hace saber que Dios actúa en su pueblo y en cada persona. Y finalmente nos hace salir de nosotros mismos y nos lleva a darla y a entregarla, no nos deja inmóviles sino que nos lleva a transmitirla, no para convencer sino para ofrecer un verdadero tesoro que constituye lo mejor que nos pasó en la vida”,concluyó Monseñor Ojea.

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