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Francisco llegó a Malta, comienza el 36º viaje apostólico

A las 9.50 el avión A320 de la compañía aérea ITA Airways con a bordo el Papa Francisco aterrizó en el aeropuerto internacional de Luqa, en Malta, tras una hora y media de vuelo, donde tuvo lugar la ceremonia de bienvenida.

Al tocar suelo maltés, el Pontífice fue recibido por el Presidente de la República, el Señor George William Vella y su esposa, al pie de la escalinata delantera del avión y dos niños vestidos con trajes típicos le ofrecieron flores. Como de costumbre se presentaron las delegaciones de ambos países y se escucharon los himnos.

Francisco se dirigió seguidamente hasta al Salón Presidencial y Ministerial desde donde partió hacia el Palacio del Gran Maestre, residencia oficial del presidente de Malta, en el centro de la capital, La Valleta, donde tendrá lugar la visita de cortesía al Jefe de estado maltés.

El Papa mantendrá también un breve encuentro con el Primer Ministro del país, el Señor George William Vella.  Y finalmente, en la Sala del Gran Consejo del Palacio del Gran Maestre, Francisco se reunirá con con las Autoridades del país y tendrá su primer discurso en tierra maltesa, mientras que por la tarde se trasladará a la Isla de Gozo para un encuentro de oración en el Santuario Nacional de Ta Pinu.

El saludo a los periodistas y el dolor de Daniel

Durante el vuelo el Santo Padre saludó a los periodistas que lo acompañaban. De manos de la periodista Eva Fernández, el Papa recibió un cuadro de un joven migrante, Daniel Jude Okeoguale, que representa su naufragio en el que no pudo salvar a otros migrantes que cruzaban con él Mediterráneo. Francisco se acordó de él, pues ya había recibido otro cuadro suyo.

“No estoy seguro de que este cuadro refleje lo que realmente siento, porque mi corazón sigue sangrando. Una parte de mi alma fue arrancada el día del naufragio”, afirma el joven en la explicación en el reverso del cuadro. “Por más que extendí mis manos, no pude salvar a mis hermanos de la muerte. El único que pude arrastrar al bote no quiso que lo salvara cuando se dio cuenta de que no podría salvar a los demás. Su deseo era ganar dinero en Europa para poder ayudar a su madre en Nigeria. Otro de mis hermanos quería ser futbolista profesional. Otro soñaba con ser artista. Esa noche, ante mis ojos, se ahogaron en el Mediterráneo. Estoy muy triste, pero prometo no llorar”.

 

Fuente: Vatican News

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