Nuestra Iglesia

El Papa en Kazajistán: “Se necesitan líderes que permitan a los pueblos dialogar”

El primer acto del papa Francisco, tras su llegada a Kazajistán, fue una visita de cortesía al presidente de la República, Kasim-Yomart K. Tokaev, en el palacio presidencial “Ak Orda” y tras el encuentro privado se reunió con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático del país en la Sala de Conciertos Qazaq, a los que dirigió su primer discurso.

Durante el encuentro con el mandatario kazajo, el pontífice le regaló una medalla conmemorativa de la visita papal. La medalla, realizada por la artista italiana Amalia Mistichelli, representa a la derecha, a la Virgen María saliendo del Lago de la Misericordia, donde vierte los peces que le entrega el Niño Jesús a quien sostiene en sus brazos. La efigie está vinculada al Santuario de Oziornoje, en el norte de Kazajistán, símbolo de la salvación y la fe del pueblo kazajo desde 1941. En el centro de la medalla, se observa a la paloma de la paz entrando en una vivienda típica de Kazajistán -la yurta- parcialmente representada y rodeada de adornos típicos tradicionales. Mientras que, en el círculo de la medalla, se lee la inscripción en latín del viaje y la fecha.

El encuentro de ambos líderes tuvo lugar en el Palacio “Ak Orda”, inaugurado oficialmente el 24 de diciembre de 2004, surge en la orilla izquierda del rio Ishim, y fue construido con el objetivo de simbolizar el poder y el dinamismo de un país en rápido crecimiento. Además, es el mayor complejo arquitectónico de la ciudad, realizado con las más modernas técnicas de construcción. 

Al final del encuentro, el Señor Kasim-Yomart K. Tokaev y el Santo Padre se dirigieron a la “Sala de Conciertos Qazaq” para el encuentro con las autoridades y la sociedad civil.

Peregrino de paz, en busca de diálogo y unidad

En primer lugar, el Santo Padre dijo que llega a este país como “peregrino de paz, en busca de diálogo y unidad. Nuestro mundo lo necesita con urgencia, necesita volver a encontrar la armonía”.

Esta armonía según Francisco está bien representada en Kazajistán por un instrumento musical tradicional y característico: el dombra. Este instrumento representa un emblema cultural y uno de los símbolos más importantes del país. En torno al dombra, el Papa articuló su primer discurso en tierras kazajas.

Para el pontífice, este instrumento es “símbolo de continuidad en la diversidad y evoca así la importancia, frente a los rápidos cambios económicos y sociales en curso, de no descuidar los vínculos con la vida de quienes nos han precedido, también por medio de esas tradiciones que permiten atesorar el pasado y valorar cuanto se ha recibido como herencia”. 

Francisco recordó en su discurso la visita de San Juan Pablo II en 2001, que definió Kazajistán como “tierra de mártires y creyentes, tierra de deportados y héroes, tierra de pensadores y artistas.

“¿Cómo no recordar, en particular, los campos de prisioneros y las deportaciones en masa que han visto a tantas poblaciones oprimidas en las ciudades y en las vastas estepas de estas regiones? Pero los kazajos no se dejaron cautivar por esos atropellos; y de la memoria de la reclusión floreció la atención por la inclusión”, subrayó el Papa. Este recuerdo del sufrimiento del pueblo kazajo puede ser, según Francisco, “un bagaje indispensable para encaminarse hacia el futuro poniendo en primer lugar la dignidad del hombre”.

Dos notas, dos almas: la asiática y la europea

Volviendo al dombra, el tradicional instrumento musical, Francisco dijo que el mismo país “está caracterizado por la capacidad de proceder creando armonía entre “dos cuerdas paralelas”, las temperaturas tan rigurosas en invierno como elevadas en verano; la tradición y el progreso, simbolizadas por el encuentro de ciudades históricas con otras modernas, como esta capital”. Pero, sobre todo, “resuenan en el país las notas de dos almas, la asiática y la europea”.

En el país asiático hay más de 150 grupos étnicos y más de 80 lenguas presentes en el país, con historias, tradiciones culturales y religiosas variadas que “componen una sinfonía extraordinaria y hacen de Kazajistán un taller multiétnico, multicultural y multirreligioso único, revelando su vocación particular, la de ser país del encuentro”.

Francisco además expresó su aprecio por la afirmación del valor de la vida humana “mediante la abolición de la pena de muerte, en nombre del derecho de todo ser humano a la esperanza. Junto a eso, es importante garantizar la libertad de pensamiento, de conciencia y de expresión, para dar espacio al papel único y equitativo que cada uno ocupa en el conjunto”.

Hablando en particular a las autoridades y a la sociedad civil, el Papa subrayó que “es necesario que la democracia y la modernización no se queden sólo en palabras, sino que confluyan en un servicio concreto al pueblo: una buena política hecha de escucha de la gente y de respuestas a sus necesidades legítimas de una constante implicación de la sociedad civil y de las organizaciones no gubernamentales y humanitarias, con una atención particular respecto a los trabajadores, los jóvenes y los sectores más débiles”.

La democracia “es la respuesta más eficaz a posibles extremismos”

Francisco cree que este estilo político realmente democrático “es la respuesta más eficaz a posibles extremismos, personalismos y populismos, que amenazan la estabilidad y el bienestar de los pueblos”.

“Pienso también en la necesidad de una cierta seguridad económica, que aquí al inicio del año ha sido pedida en regiones donde, no obstante los ingentes recursos energéticos, se advierten diversas dificultades. Es un desafío que atañe no sólo a Kazajistán, sino al mundo entero, cuyo desarrollo integral está secuestrado por una injusticia difundida, que provoca una distribución desigual de los recursos”, afirmó Francisco.

Al final de su discurso, el Papa volvió a referirse al dombra y lo unió al tema de la guerra en Ucrania: “Kazajistán se configura como encrucijada de importantes intersecciones geopolíticas; lo que le da, por tanto, un papel fundamental en la atenuación de los conflictos. Yo llego aquí mientras está en curso la insensata y trágica guerra originada por la invasión de Ucrania, mientras otros enfrentamientos y amenazas de conflictos ponen en peligro nuestra época”.

“Es cada vez más apremiante la necesidad de extender el compromiso diplomático en favor del diálogo y del encuentro, porque el problema de algunos es hoy problema de todos, y quien ostenta más poder en el mundo tiene más responsabilidad respecto a los demás, especialmente a los países más expuestos a las crisis causadas por la lógica del conflicto. Esto es a lo que se debería mirar, no sólo a los intereses que redundan en beneficio propio. Es la hora de evitar la intensificación de rivalidades y el fortalecimiento de bloques contrapuestos”, subrayó Francisco.

“Se necesitan líderes que permitan a los pueblos entenderse y dialogar”

El Papa afirmó que se necesitan líderes en el ámbito internacional que “permitan a los pueblos entenderse y dialogar, y generen un nuevo “espíritu de Helsinki”, la voluntad de reforzar el multilateralismo, de construir un mundo más estable y pacífico pensando en las nuevas generaciones. Y para hacer esto es necesario la comprensión, la paciencia y el diálogo con todos”.

El sucesor de Pedro expresó además su gran estima al pueblo kazajo por la renuncia a los armamentos nucleares así como por el desarrollo de políticas energéticas y ambientales centradas en la descarbonización y la inversión en fuentes renovables: “Son semillas concretas de esperanza plantadas en el terreno común de la humanidad, que a nosotros nos corresponde cultivar para las generaciones venideras; para los jóvenes, cuyos deseos es necesario considerar para tomar las decisiones de hoy y de mañana”.

Fuente
https://aica.org/

Deja un comentario

Botón volver arriba