Nuestra Iglesia

“Con Dios, aprendamos a hablar como un hijo con su padre”

Continuando sobre el modo de rezar de Abrahán el Papa dijo que este patriarca “rezaba también con acciones, erigiendo altares que recordaban el paso del Señor en su vida, signo de la cercanía y la familiaridad con Dios”. Así Abrahán “se convierte en familiar de Dios, capaz también de discutir con Él, pero siempre fiel. Habla con Dios y discute. Hasta la prueba suprema, cuando Dios le pide que sacrifique a su propio hijo Isaac, el hijo de la vejez, el único, el heredero. Aquí Abrahán vive su fe como un drama, como un caminar a tientas en la noche, bajo un cielo esta vez desprovisto de estrellas. Y tantas veces nos sucede también a nosotros, de caminar en la oscuridad, pero con la fe. Dios mismo detendrá la mano de Abrahán ya lista para golpear, porque ha visto su disponibilidad verdaderamente total”, dijo Francisco.

Al finalizar su catequesis, el Santo Padre invitó a dialogar y a rezar con Dios, incluso a discutir, como Abrahán también discutió. “No tengamos miedo de discutir con Dios; además, diré algo que suena a herejía. Muchas veces he escuchado a la gente decirme: “Pero sabe, me sucedió esto y me enfadé con Dios”. “¿Pero tú tuviste el valor de enojarte con Dios?”  “¡Sí, me enojé!” Pero esta es una forma de oración, porque sólo un hijo es capaz de enojarse con su padre y volver a encontrarse con él. (…) Con Dios, aprendamos a hablar como un hijo con su papá; escucharlo, responder, discutir. Pero transparente, como un hijo con su padre”. 

 

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