
El Papa Francisco señaló que “el cristiano es, podemos decir, como San José”. “Ser cristiano no significa sólo recibir la fe, sino también proteger la vida. La vida propia, la vida de los demás y la vida de la Iglesia. El Hijo del Altísimo vino al mundo en una condición de gran debilidad. Jesús ha nacido así, débil”.
«San José no puede dejar de ser el Custodio de la Iglesia, porque la Iglesia es la prolongación del Cuerpo de Cristo en la historia… José, al seguir protegiendo a la Iglesia, sigue protegiendo al Niño y a su madre, y también nosotros, al amar a la Iglesia, seguimos amando al Niño y a su madre».