
El Papa escribe a los Obispos de Brasil reunidos en Aparecida para su 62.ª Asamblea General: Que Dios ilumine los corazones y las mentes de los líderes de las naciones para que trabajen por una solución pacífica al conflicto.
Alessandro De Carolis – Ciudad del Vaticano
Es un único y gran llamamiento, una sola oración, que desde hace tiempo emana de las palabras del Papa León XIV, especialmente en las últimas semanas, marcadas por un nuevo empeoramiento de la situación global con el conflicto en Irán. A los reiterados llamamientos a la paz desarmada y al diálogo que llegan en los últimos días desde África, donde se encuentra realizando un viaje apostólico, el Papa suma el expresado en el mensaje dirigido al episcopado brasileño, reunido en el Santuario Nacional de Aparecida para su sesión plenaria anual desde ayer hasta el 24 de abril.
Iguales ante los derechos y la dignidad
Ante los numerosos «conflictos armados violentos» que asolan el mundo, el Papa León XIV pide que imploremos al Príncipe de la Paz con «urgente insistencia» que «ilumine los corazones y las mentes de los líderes de las naciones involucradas en las guerras actuales, para que se comprometan con una resolución pacífica de los conflictos». Sin embargo, es fundamental tener presente un punto clave para evitar la idea genérica de paz como mera «ausencia de conflicto». «La convivencia pacífica», señala León XIV, «nace del reconocimiento del valor de los demás, de la conciencia de que todos somos hermanos y hermanas, creados por Dios a su imagen y semejanza» e «iguales en derechos, deberes y dignidad», añade, citando un pasaje de Fratelli tutti del Papa Francisco.
Diálogo con las autoridades civiles
«Paz y armonía» constituyen también el clima ideal que el Papa espera que acompañe a los Prelados latinoamericanos en su labor de «formular y aprobar las directrices para la acción evangelizadora de la Iglesia en Brasil para los próximos años». Además, la sesión plenaria coincide —y León XIV se complace en destacarlo— con el bicentenario de las relaciones diplomáticas entre Brasil y la Santa Sede, y el Papa agradece a los Obispos su compromiso pastoral «al mantener, en cada una de sus Iglesias particulares, canales abiertos de diálogo fructífero con las autoridades civiles». El saludo final del mensaje se hace eco de la idea inicial de una oración dirigida a la Virgen de Aparecida para que «el mundo vuelva a vivir en paz».
Fuente: Vatican News






