
Dirigiéndose a los representantes de la Association of Catholic Colleges and Universities, León XIV subrayó cómo el desarrollo de las nuevas tecnologías hace más difícil evaluar el rendimiento académico de los estudiantes. Estos deben ser acompañados por los educadores mediante una adaptación creativa de sus métodos, con el fin de garantizar la formación integral de la persona.
Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano
Las implicaciones del desarrollo de la inteligencia artificial afectan ya a casi todos los ámbitos de la existencia humana. Al dirigirse a la delegación de la Association of Catholic Colleges and Universities —fundada en 1899 y portavoz de la educación superior católica en Estados Unidos—, León XIV centró su atención en el ámbito de la educación, advirtiendo sobre la creciente «fragmentación del conocimiento»: el riesgo de adquirir competencias especializadas en un campo determinado sin ser ya capaces de relacionar la información con un conocimiento más profundo o de mantener un sentido claro del propósito.
Estas palabras están contenidas en su primera encíclica,Magnifica humanitas, a la que hizo referencia durante la audiencia concedida esta mañana, 3 de junio, en una sala anexa del Aula Pablo VI del Vaticano, a la delegación de la entidad estadounidense llegada a Roma para participar en un seminario. "¡La luz brilla desde dentro hoy!", afirmó el Pontífice al dar la bienvenida a los presentes "en esta oscura y lluviosa mañana romana".
“Dada vuestra dedicación a la misión educativa, rezo para que vuestros corazones se sientan cada vez más atraídos por la belleza de la verdad y la grandeza de la humanidad, creada por Dios y redimida por Cristo.”
La falta de una visión global de la realidad
Citando la encíclica, León XIV observa que, aunque no faltan personas altamente competentes en ámbitos específicos, muchas de ellas "tienen dificultades para dar una orientación a su propia vida" y para mantener un "horizonte de sentido".
“A menudo carecen de una visión global de la realidad capaz de unir no solo los distintos campos del conocimiento, sino también los múltiples aspectos de la vida y los deseos más profundos del corazón humano.”
Infundir en los estudiantes la pasión por la verdad
En este contexto, la educación católica desempeña un papel esencial al orientar las perspectivas profesionales de los jóvenes y guiar su deseo de conocimiento. El objetivo, explica el Papa, es ayudarlos a "aprender a buscar y amar la verdad, a preguntarse por el sentido de la vida y la dignidad de cada persona". Una tarea nada sencilla, reconoce León XIV, ya que la búsqueda de la verdad requiere no solo estudio y acompañamiento, sino también un fuerte compromiso personal.
“A menos que la educación católica infunda en los estudiantes una auténtica pasión por la verdad —y no solo por la verdad intelectual, sino también por la Verdad que es Cristo mismo—, difícilmente podremos esperar que las personas estén dispuestas a realizar el esfuerzo necesario para reconocer la verdad y adecuar su vida en consecuencia.”
Transmitir el "Evangelio vivo"
Citando además la carta apostólicaDisegnare nuove mappe di speranza("Diseñar nuevos mapas de esperanza"), el Pontífice recordó que las instituciones católicas deben ser ambientes en los que "la visión cristiana impregne cada disciplina y cada interacción". Se trata de una misión que se nutre de la autenticidad con la que se transmite el "Evangelio vivo", ofreciendo en la fe católica la "visión unificadora que solo la Verdad puede proporcionar".
Invertir en la educación de las nuevas generaciones
En el plano práctico y pedagógico, León XIV destacó las crecientes dificultades para evaluar el trabajo de los estudiantes debido a la difusión de la inteligencia artificial. La observación provocó una sonrisa entre los presentes y el propio Papa, quien recordó su experiencia como profesor. Asimismo, invitó a los educadores a adaptar "creativamente" sus métodos de enseñanza para garantizar una formación verdaderamente integral de la persona.
“En este sentido, debemos estar dispuestos a invertir generosamente en la educación de las nuevas generaciones. Es esencial que los jóvenes aprendan a relacionarse de manera positiva con las nuevas tecnologías, desarrollando al mismo tiempo los dones y capacidades que Dios les ha concedido para razonar, pensar críticamente y confiar el conocimiento a la memoria, preparándolos así para contribuir de forma responsable a la construcción del mundo del futuro.”
La "sana doctrina" para un futuro prometedor
León XIV concluyó su discurso expresando su deseo de que los estudiantes de las instituciones pertenecientes a la Association of Catholic Colleges and Universities encuentren esa "sana doctrina" confiada a la Iglesia, fundamento auténtico y duradero no solo para su vida personal, sino también para el futuro de Estados Unidos.
Fuente: Vatican News






