
La visita de León XIV a la sede de la Unesco del 25 de septiembre será ocasión para volver a anudar los hilos del diálogo entre ciencia y fe y aquel entre Iglesia y artistas. Lo cuentan el padre Olric de Gélis, director del polo de investigación del Collège des Bernardins, y Martine Sautory, coordinadora de la Galerie Saint-Séverin, expresando el deseo de una apertura al diálogo a través de la creatividad, capaz de germinar en semillas de concordia entre mundos y pueblos aparentemente lejanos.
Edoardo Giribaldi – Ciudad del Vaticano
Bajo las bóvedas de crucería del refectorio del Collège des Bernardins, a pocos pasos del Sena y de aquella Île de la Cité que custodia Notre-Dame, todavía resuena el eco del siglo en el que este colegio cisterciense fue erigido: el XIII, la época de la gran teología escolástica parisina, desde Tomás de Aquino hasta Buenaventura pasando por Alberto Magno y Alejandro de Hales, en animado diálogo con la filosofía aristotélica y árabe, sin olvidar la tradición del pensamiento judío, con figuras como Moisés Maimónides y Rashi.
Es una efervescencia espiritual que todavía se puede tocar con la mano entre estos muros, y que se espera pueda ser reavivada por la llegada del Papa León XIV a París, de visita en la sede de la Unesco el viernes 25 de septiembre: palabras capaces de generar otras, un lenguaje preciso y abierto al mismo tiempo, que está en la base de la cultura, del arte y, hoy más que nunca, de la paz entre los pueblos. Estos son los deseos recogidos por los medios vaticanos de dos voces del mundo de la cultura parisina:el padre Olric de Gélis, director del polo de investigación del Collège des Bernardins, yMartine Sautory, coordinadora de la Galerie Saint-Séverin.
Collège des Bernardins: Arte, diálogo e investigación
El nombre del cardenal Jean-Marie Lustiger, arzobispo de París del 31 de enero de 1981 al 11 de febrero de 2005, es el hilo que une estas dos realidades, ambas comprometidas en hacer dialogar ciencia y fe, así como la Iglesia y los artistas no creyentes.
En el Collège, el impulso dado por el purpurado fue el de trabajar sobre la Palabra de Dios sin perder nunca de vista las preguntas de los hombres y mujeres de su propio tiempo, explica el padre de Gélis.
Un desarrollo que se ha ramificado en tres direcciones: la producción artística, también contemporánea, otro punto de contacto con la Galerie Saint-Séverin; los encuentros y debates en los que la sabiduría cristiana se confronta con las grandes cuestiones del presente, la guerra y el diálogo interreligioso por encima de todas; finalmente, la intuición de la que hoy es responsable el religioso: el polo de investigación.
Una entidad de amplio alcance, que trabaja sobre ciclos plurianuales, multidisciplinares y, sobre todo, pluralistas, capaces de producir resultados de alto nivel científico y cultural: “Entre los participantes hay teólogos, sacerdotes y laicos cristianos, pero alrededor del 70-80% de los investigadores que colaboran con nosotros no son cristianos. Hay musulmanes, judíos, agnósticos y también personas que profesan un auténtico ateísmo”.
Para utilizar los documentos del Concilio Vaticano II, inspirándose en los ciclos de catequesis de León XIV, el trabajo del polo de investigación hunde sus raíces en laDei Verbum,por lo que se refiere a la formación sobre la Palabra de Dios, y en laGaudium et spes, para el diálogo con el mundo contemporáneo.
El progreso en la alfabetización
Hablando precisamente de la llegada del Papa, el padre de Gélis dice creer firmemente en la "libertad de los Pontífices": la emancipación de Benedicto XVI al hacer conversar la sabiduría cristiana con las preguntas del mundo y la audacia de Francisco.
Una audacia que también vislumbra en el “corazón” de León, entendido en el sentido bíblico del término: una inteligencia que tiene a corazón ellogosy “la atención que debemos reservar a un vocabulario y a un lenguaje que sean al mismo tiempo precisos y abiertos”, capaces de tocar temas como la paz y la cultura.
El religioso recuerda a otro Papa, san Pablo VI, quien precisamente en un mensaje al entonces director general de la Unesco, Amadou Mahrar M’Bow, del 28 de agosto de 1975, habló de la importancia de la alfabetización como “condición fundamental de todo desarrollo humano auténtico y de todo proceso económico y social”, especialmente la relativa a los trabajadores migrantes.
Por otra parte, añade el padre de Gélis, “una de las intuiciones más profundas contenidas en los textos fundacionales de la Unesco es esta: las guerras nacen en la mente de los hombres, pero es en la mente de los hombres donde también deben nacer las defensas de la paz”.
Más allá del solo positivismo
Fue precisamente en el Collège des Bernardins, en cambio, donde el Papa Benedicto pronunció un discurso al mundo de la cultura parisina sobre las raíces monásticas de Europa y sobre la búsqueda de Dios, elquaerere Deum, afirmando que “una cultura meramente positivista, que eliminara en el campo subjetivo como no científica la pregunta acerca de Dios, sería la capitulación de la razón”.
Una reflexión que el padre de Gélis ve confirmada cada día: “La sola positividad de los resultados científicos, por fundamental que sea, no basta al espíritu humano. Lo vemos en la investigación contemporánea: los hombres y mujeres de hoy buscan respuestas más profundas a las preguntas que se plantean”.
Un ejemplo sobre todos es la ecología, cuestión que llama en causa a las ciencias, pero también reflexiones históricas, filosóficas y culturales sobre la “reorganización de nuestras sociedades, sobre el cambio de nuestros estilos de vida y, en definitiva, sobre el sentido mismo de nuestra existencia”.
La relación entre el hombre y la técnica digital
El trabajo del polo de investigación se concentra también en el tema que está en el centro de la primera encíclica de León XIV,Magnifica humanitas, es decir, la Inteligencia Artificial.
No por casualidad la profesora Gemma Serrano, codirectora del departamento de investigación y directora del segundo ciclo de la FacultadNotre-DamedelCollège, además de codirectora del departamento "Humanismo digital", formó parte de la delegación que acompañó al presidente francés Emmanuel Macron en su visita al Vaticano, el pasado 10 de abril.
La posición compartida es clara: “Hoy la técnica se desarrolla y se despliega de manera masiva a través de la inteligencia artificial. Pero la cuestión antropológica que plantea la IA, de manera muy precisa, se refiere precisamente a la relación del hombre con la técnica, en particular con la técnica digital”.
También en este caso el grupo de investigación sigue siendo pluralista: hay teólogos, como Serrano, pero la mayoría de los investigadores no son cristianos.
Contribuir a la paz
Hay después una última cuestión, más delicada que nunca en estos tiempos: el diálogo judeocristiano.
La investigación del Collège mira hacia una "resolución integral" del conflicto en curso en Oriente Medio, promovida mediante encuentros de confrontación sobre las enseñanzas de las dos confesiones.
“El camino recorrido antes de la fase actual del conflicto, y en particular de la guerra en Gaza, ciertamente ha contribuido a permitir que el diálogo continuara también hoy”.
Un diálogo en devenir, que ha permitido custodiar relaciones auténticas y valiosas.
“Puesto que Jesús es el Príncipe de la paz, es completamente legítimo que nosotros, los cristianos, busquemos, en la medida de nuestras posibilidades, contribuir a la resolución de los conflictos”.
Galerie Saint-Séverin, el arte contemporáneo encuentra la fe
Bordeando el Sena, con la mirada todavía llena de las agujas de Notre-Dame, se llega a un lugar que, a pesar de la cercanía con las puntas góticas de la parroquia homónima, podría parecer el escaparate reluciente de una boutique parisina.
Es, en cambio, laGalerie Saint-Séverin, el espacio expositivo más pequeño de la capital francesa: una única lámina de vidrio separa a quienes pasean por lasruesde las obras expuestas, y a fundirse, dentro de ese diminuto marco, son dos mundos aparentemente en contraposición: la fe cristiana milenaria y el arte contemporáneo.
Este es el punto en el que insiste Martine Sautory, coordinadora del espacio expositivo.
En el momento de su fundación, en los años noventa, por iniciativa del cardenal Lustiger, “había algo más inmediato y evidente: más practicantes, más personas que conocían la religión y que la vivían”.
Hoy, en cambio, la espiritualidad se ha hecho más amplia, abriéndose a nuevas formas artísticas.
Un microscópico punto de referencia para los creyentes
La galería está sostenida por la asociaciónArts, Culture et Foi, vinculada a la diócesis de París, pero la elección de las obras que se exponen está confiada a curadores externos.
La constante sigue siendo la voluntad de mantener vivo el "diálogo entre la Iglesia y los artistas", acogiendo también voces procedentes de otras confesiones religiosas: “El rostro de una comunidad que acoge”, que en el caso de la Galerie se traduce en visiones de la fe más personales, hablando artísticamente, sin perder el vínculo con los tiempos marcados por la liturgia, como la Navidad o la Pascua.
Porque los fieles necesitan el arte para acercarse a la fe: lo bello atrae, y Sautory es consciente de ello.
“Me ha ocurrido encontrarme con adultos que me contaron que, cuando eran jóvenes, en los años noventa, quizá ya creyentes, laGalerierepresentaba para ellos un punto de referencia.
Había, por ejemplo, estudiantes de Bellas Artes y fue algo que me sorprendió mucho: descubrir que hay personas que han permanecido fieles aesteespacio precisamente porque lo consideran esencial en su relación con la Iglesia”.
Polvo y humanidad
Si pudiera mostrar una obra expuesta al Pontífice, la curadora elegiría un lobo hecho enteramente de polvo, del artista Lionel Sabaté, expuesto durante la Cuaresma como referencia al hombre que vuelve a ser polvo y a san Francisco.
“Sabaté recoge el polvo en las estaciones del metro. Es una materia humilde. Cuando habla de ello, dice que está compuesto por todos nosotros, porque todos atravesamos el metro y todos dejamos, de alguna manera, pequeñas huellas, pequeñas partículas de polvo”.
Desde allí, la estación deCluny-La Sorbonneestá a cinco minutos a pie: se pasa junto a turistas, estudiantes, personas sin hogar, todos llevando consigo su propio polvo.
Y todos, cada uno a su manera, evocan los gemidos más profundos de la fe.
Fuente: Vatican News






