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Tomás Campi y Gabriel Lazo fueron ordenados diáconos en la Catedral de San Rafael

En una emotiva celebración en la Catedral San Rafael Arcángel, la Diócesis de San Rafael ordenó diáconos a Tomás Campi y Gabriel Lazo, en una ceremonia presidida por Mons. Marcelo F. Mazzitelli que resaltó el llamado al servicio, la humildad y la cercanía con los más necesitados.

En una emotiva celebración realizada el sábado 11 de abril por la mañana en la Catedral San Rafael Arcángel, la Diócesis de San Rafael celebró la ordenación diaconal de Tomás Campi y Gabriel Lazo, presidida por Mons. Marcelo F. Mazzitelli.

La ceremonia marcó un momento clave en el camino vocacional de ambos, quienes fueron configurados sacramentalmente con Cristo servidor, asumiendo el compromiso de vivir el ministerio desde la entrega y el servicio a los demás.

En su homilía, el Administrador Apostólico invitó a contemplar el recorrido de fe de los nuevos diáconos: Su fe recibida fue custodiada por sus familias y comunidades… hasta que ese murmullo se hizo voz clara llamándolos a entregar sus vidas para ser servidores de sus hermanos”.

También destacó el camino formativo recorrido, con sus luces y desafíos: “Han confiado en la mediación de la Iglesia que los acompañó formativamente… en un camino que supo de alegrías y en el que no faltaron desconcierto y dolor, que supieron atravesar con confianza en Dios”.

Uno de los momentos más significativos de la celebración fue el “aquí estoy” pronunciado por los ordenandos, al que el obispo hizo referencia señalando que expresa “el compromiso con libertad de hacer de su vida, vida para los demás desde la amistad que el Señor les ofreció”.

Al referirse a la misión que comenzaban a partir de ese día, Mons. Mazzitelli explicó que como diáconos “asumen el servicio de la predicación, la catequesis y la distribución del Cuerpo y la Sangre de Cristo”, e invitó a que su anuncio sea auténtico: “Que la predicación sea fruto del encuentro fecundo, madurada en el silencio habitado”.

El obispo también puso el acento en la cercanía con el dolor humano, recordando que serán “instrumentos de consuelo, llegando a aquellos que sufren de manera creyente el dolor y la debilidad”, y los animó a reconocer la presencia de Dios en la vida concreta de las personas: “Sepan leer la realidad contemplativamente, descubriendo en ella la presencia del Señor”.

En un pasaje especialmente profundo, subrayó la tensión entre fragilidad y gracia en la vida ministerial: “Son portadores de un tesoro en recipientes de barro… en la fragilidad de la propia humanidad, Dios manifiesta su fuerza”.

Dirigiéndose de manera directa a los nuevos diáconos, expresó: “Queridos Gabriel y Tomás, vivan con fidelidad el presente… que no les gane la ansiedad distrayéndose del misterio que hoy tienen que vivir como diáconos”.

Finalmente, los animó a sostener su vocación en el servicio concreto a los más necesitados, recordando las palabras del Evangelio: “Tuve hambre y me dieron de comer… cada vez que lo hicieron con el más pequeño de sus hermanos, lo hicieron conmigo”.

La celebración fue acompañada por familiares, amigos y fieles de la comunidad, que con alegría y emoción dieron gracias por el “sí” de estos jóvenes, signo de esperanza para la Iglesia local.

La Diócesis de San Rafael renovó así su gratitud por el don de las vocaciones y su compromiso de seguir acompañando a quienes responden al llamado de Dios con generosidad y entrega.

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