
En una realidad donde muchas personas atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad, la Iglesia continúa siendo un espacio de acogida, contención y esperanza. En San Rafael, esa misión se concreta cada noche a través del Refugio Cristo Desamparado, un albergue destinado a brindar asistencia a personas en situación de calle.
Ubicado en Alsina 411, esquina Castelli, el refugio abre sus puertas todos los días a las 20 horas y permanece en funcionamiento hasta las 8 de la mañana, ofreciendo un lugar seguro donde pasar la noche, resguardarse del frío y recibir una comida caliente.
La iniciativa depende de la Parroquia San Maximiliano Kolbe, que desde hace años sostiene este servicio gracias al compromiso de voluntarios. Más allá de la asistencia material, el refugio busca ofrecer escucha, respeto y dignidad a quienes atraviesan momentos complejos de sus vidas.
La capacidad del espacio es limitada, pudiendo albergar entre 10 y 15 personas, por lo que el trabajo de organización y acompañamiento resulta fundamental para garantizar una atención adecuada a cada huésped.
Desde la Iglesia destacan que el objetivo no es únicamente brindar un techo durante la noche, sino también generar un ámbito de encuentro humano donde cada persona sea recibida con calidez y sin prejuicios. En muchos casos, el refugio representa mucho más que un lugar para dormir: es una oportunidad para recuperar vínculos, confianza y esperanza.
Quienes necesiten acceder al servicio deben realizar una breve entrevista previa. Para solicitar admisión pueden acercarse directamente al refugio o comunicarse a través de la Parroquia San Maximiliano Kolbe, ubicada en 3 de Febrero 189.
En tiempos donde las necesidades sociales crecen y desafían a toda la comunidad, el Refugio Cristo Desamparado se convierte en un testimonio concreto de la misión evangelizadora de la Iglesia: estar cerca de quienes más sufren y transformar la solidaridad en acciones que devuelvan dignidad y esperanza.






