Vaticano

Los frailes de Asís esperan al Papa con los jóvenes europeos

Fray Luca Di Pasquale, uno de los responsables del «GO! Franciscan Youth Meeting», cuenta la alegría de sus hermanos tras el anuncio ayer de la llegada de León XIV a la ciudad del Pobrecillo el próximo 6 de agosto, con motivo del encuentro de chicos y chicas, creyentes y no creyentes, procedentes de Italia y Europa.

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

La noticia estaba en el aire, pero faltaba la confirmación oficial, que llegó ayer, 19 de febrero: el Papa León estará en Asís el 6 de agosto con motivo del GO! Franciscan Youth Meeting, el evento dirigido a jóvenes europeos, creyentes y no creyentes, de entre 18 y 33 años, que dará comienzo el 3 de agosto. En una publicación en X, los frailes menores expresaron su alegría por el regreso del Pontífice a Umbría después de la parada de un día en noviembre, cuando primero rindió homenaje a la tumba de San Francisco y luego se reunió con los obispos italianos reunidos para el Consejo Permanente de la CEI. En esa ocasión, León XIV prometió que participaría en uno de los eventos relacionados con el santo de Asís en el año jubilar en el que se celebran los 800 años de su fallecimiento.

«Cuando comenzamos los preparativos para los diversos eventos relacionados con el centenario del fallecimiento de San Francisco —cuenta fray Luca Di Pasquale, uno de los responsables del GO! Franciscan Youth Meeting— ya habíamos enviado una carta al Papa León XIV para invitarlo a las diversas iniciativas, entre ellas la relacionada con los jóvenes europeos. Nos alegramos mucho de la noticia, lo esperábamos». Fray Luca estuvo presente en el encuentro del Papa en la Porciúncula: «Nos había preanunciado que tendría el placer de venir, pero no había certeza. Escuchar que lo dice oficialmente es para nosotros motivo de gran alegría, también porque ha tenido esta bonita atención, no solo de venir a encontrarse con los jóvenes, sino de hablarles». De hecho, según el programa difundido por los frailes, el Papa celebrará la misa en la Basílica de Santa María de los Ángeles, el lugar donde murió Francisco.

El encanto de Francisco

Aún hay tiempo para organizar de la mejor manera posible el evento, promovido por los frailes menores, los frailes menores conventuales y los frailes menores capuchinos, junto con la ciudad de Asís y la diócesis. La intención es crear un espacio compartido en el que los jóvenes puedan experimentar la escucha, el diálogo, vivir juntos momentos de oración y espiritualidad, pero también compartir la vida y la fiesta. «Una especie de JMJ franciscana», afirma fray Luca, que expresa su asombro por la constante atención, sobre todo de los jóvenes, hacia san Francisco, «ejemplo creíble del Evangelio», fundamento de su vida «hasta el punto de encarnarlo también con las llagas en su propia piel».

Un nuevo capítulo de las Esteras

La intuición de organizar una gran reunión de jóvenes fue de fray Francesco Piloni, ministro provincial de los Frailes Menores de Umbría y Cerdeña, que quería volver a proponer el capítulo de las Esteras de 1221, el «encuentro» que el santo de Asís organizó para reunirse con aquellos que habían recibido la llamada franciscana, para compartir las experiencias de la misión y del Evangelio. En aquel entonces no había sitio para acoger a todos los frailes, que utilizaron esteras para dormir. «Obviamente —explica fray Luca Di Pasquale— no podíamos llamarlo así porque es difícil de entender, por lo que preferimos un título más internacional, eligiendo Go, Ve, para recordar las palabras del Señor a Francisco mientras rezaba ante el Crucifijo de San Damián cuando le dijo: "Ve y repara mi Iglesia"».

Todo es un don de Dios

A la espera de la llegada del Papa León, fray Luca se detiene en los numerosos acontecimientos relacionados con Francisco —los 800 años del belén de Greggio, los aniversarios de la aparición de las estigmas y de la redacción del Cántico de las Criaturas— que son ocasiones para redescubrir ese fuego que animó a Francisco. «Releer los últimos momentos de la vida de Francisco ha sido para mí como encontrar a una persona inquieta, siempre en búsqueda, en búsqueda de una vida bella, a pesar del cansancio y los sufrimientos que también padeció. Se lee sobre el amor no correspondido de sus hermanos, sobre el aislamiento en La Verna, sobre la composición del Cántico de las Criaturas, que es una alabanza a Dios, una gran escuela aún hoy para nosotros porque nos enseña a no encerrarnos en nosotros mismos, sino a levantar la mirada y alabar a Dios comprendiendo mejor lo que estamos viviendo». «Llegar a este año del tránsito —concluye el fraile— no es más que volver a la escuela de su testamento. Todo lo que vivió y recibió fue un don de Dios, lo repite continuamente y, al final de su vida, lo relee todo desde esa perspectiva, una gran enseñanza que redescubrimos precisamente en esta ocasión».

Fuente: Vatican News

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