Vaticano

León XIV a las Universidades Pontificias: El estudio como servicio a la fe y a la verdad

En la apertura del Año Académico, el Papa recordó la responsabilidad de la Iglesia de custodiar el tesoro de la Revelación desarrollando la inteligencia orante, la reflexión científica, la mediación cultural y su puesta en práctica. A los estudiantes y docentes una invitación a “custodiar el corazón” ante las rivalidades, las ambiciones y la rutina que desgastan y entristecen.

Alina Tufani Díaz – Ciudad del Vaticano

Llevar la vida al estudio y el estudio a la vida, abrir las puertas, no encerrarse, porque mientras más nos alejamos de la realidad que el Hijo de Dios encarnado ha asumido y habitado, menos tendremos que decir y posibilidades de entender. Estas son algunas de las recomendaciones del Papa a los estudiantes, docentes e investigadores de las Universidades Pontificias, pronunciadas en su homilía de la Misa de inauguración del Año Académico celebrada, esta tarde, en la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Abrir la inteligencia al soplo creador del Resucitado

Ante cientos de miembros de las universidades pontificias, el Papa aclaró que un nuevo año académico no es solo retomar las actividades de estudio o investigación, es “abrir la inteligencia y las relaciones educativas al soplo creador del Resucitado, que da paz y unidad”, sino asumir la propia tarea para “responder así a Dios que llama y a una humanidad en espera”. Se trata de que el Señor alimente la misión común:

Ninguno enseñará, estudiará, investigará solo para sí mismo, sino con los demás, para los demás y, sobre todo, con el Señor y para el Señor.

Memoria y sentido crítico

Al referirse a las palabras del Apóstol Pablo a los gálatas, que en modo “vibrante y encendido” y no recriminatorio, los llama a “la inteligencia, a la memoria, al sentido crítico”, el Santo Padre advirtió que en cualquier época han existido “falsos maestros” que tratan de guiar el “sentimiento religioso” de los creyentes hacia sus propios intereses, incluso animándolos a radicalizar algunas enseñanzas en detrimento de las de Cristo y su Evangelio.

“Estimen el estudio como servicio a la fe y a la verdad, por su bien y el de tantos hermanos y hermanas por quienes el Señor ha entregado su vida”.

En este contexto, el Papa explicó que la alegría y entusiasmo que genera el encuentro con el Señor, no es verse “fascinados” o “encantados”, pues es la razón, el “preguntarse y preguntar” a la luz de la Palabra de Dios, el camino de fe en el seguimiento de Jesucristo. Y esto, agregó el Santo Padre es lo que lleva a la iglesia a custodiar “el tesoro de la Revelación”, a través “la inteligencia orante, la reflexión científica, la mediación cultural y su traducción en la práctica.

¡Es una misión! Diversas son nuestras vocaciones, pero la misión es única.

Más que datos y algoritmos, la memoria de lo vivido

Por otra parte, León XIV subrayó que nunca hay que olvidar cuál es el principio y el final de las cosas como sugiere San Pablo en su carta, es decir, “la inteligencia debe hacer memoria”, no solamente volcar datos, como lo hace un algoritmo, sino “recordando las experiencias vividas, las “resonancias” del alma humana, entrando “en contacto” con la propia bondad, con el aliento y dinamismo del corazón.

La rutina, las ambiciones, las rivalidades y otros factores negativos pueden distraer, con el tiempo, atención y energía, dejándonos enjutos y débiles, irascibles y tristes. Hace falta que volvamos al corazón.

Custodien su corazón, cultiven la amistad

Tras insistir en la necesidad de estudiantes, investigadores y docentes, de custodiar su corazón “para que cada edad y responsabilidad sean vividas con la señal del Espíritu”, el Pontífice recalcó que también es necesario cultivar la amistad en la universidad, “un don precioso, tanto más cuando es vivida en la búsqueda común de la verdad en Cristo”

“Lleven la vida al estudio y el estudio a la vida, según la lógica de la Encarnación”, les dijo el Santo Padre, “compartamos aquello que nos alimenta” y abramos la puerta, no nos encerremos. Y retomando un pasaje de su encíclicaMagnifica humanitas, el Papa recordó que quienes tratan con la fragmentación del saber y con el impacto de las nuevas tecnologías sobre la mente humana, invitan a promover ritmos que incluyan silencio, reflexión, lectura, análisis ponderado, pues “sin estos elementos, la libertad interior puede verse comprometida”

La teología ilumina, la amistad enriquece

Al concluir, León XIV no dejó de referirse al estudio de la teología, denominador común en las universidades pontificias, sosteniendo que su investigación contribuye a iluminar el trabajo de todos, poniéndose como encrucijada de los distintos saberes. Además, el Papa explicó que en los ateneos pontificios de Roma también se cruzan múltiples sensibilidades, culturas y tradiciones diversas, en las cuales "el Evangelio revela sus tesoros inagotables". De allí su invitación a mirar a su alrededor, porque en esas aulas está el mundo entero, personas provenientes de África, de Asia, de América, de Europa y de Oceanía.

No se limiten a sentarse al lado: encuéntrense, hablen entre ustedes, escúchense, cuéntense sus experiencias de Iglesia, recen juntos, compartan momentos de ocio y hagan nacer amistades que les acompañarán durante toda la vida.

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