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24 septiembre 2021

Francisco pidió prudencia y obediencia a las disposiciones de desconfinamiento

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En la misa en la Casa Santa Marta, Francisco rezó para que el pueblo de Dios sea obediente a las disposiciones para el fin de la cuarentena de modo que la pandemia no regrese.

Francisco presidió la misa en la Casa Santa Marta el martes de la tercera semana de Pascua. En la introducción piensa en el comportamiento del pueblo de Dios ante el final de la cuarentena:

En este tiempo, cuando empezamos a tener disposiciones para salir de la cuarentena, le pedimos al Señor que le dé a su pueblo, a todos nosotros, la gracia de la prudencia y la obediencia a las disposiciones, para que la pandemia no vuelva.

En su homilía, el Papa comentó el pasaje de hoy de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 7:51-8:1), en el que Esteban habla con valentía al pueblo, a los ancianos y a los escribas, que lo juzgan con falsos testimonios, lo arrastran fuera de la ciudad y lo apedrean.

“Hicieron lo mismo con Jesús también”, afirmó el Papa, “tratando de convencer a la gente de que era un blasfemo”. “Es una bestialidad empezar de testimonios falsos para ‘hacer justicia’: noticias falsas, calumnias, que incitan a la gente a ‘hacer justicia’, es un verdadero linchamiento”. Así lo hicieron con Esteban, usando a un pueblo que fue engañado.

“Así sucede con los mártires de hoy, como Asia Bibi, durante muchos años en prisión, juzgada por calumnia. Frente a la avalancha de falsas noticias que crean opinión, a veces no se puede hacer nada”. Pienso en el Holocausto, dice el Papa: “la opinión se creó en contra de un pueblo para acabar con él. Luego está el pequeño linchamiento diario que trata de condenar a la gente, de crear una mala reputación, el pequeño linchamiento diario de habladuría que crea opiniones para condenar a las personas”.

La verdad, en cambio, es clara y transparente, es el testimonio de lo verdadero, de aquello en lo que se cree. Pensemos en nuestro lenguaje:

“Muchas veces con nuestros comentarios comenzamos un linchamiento semejante. Incluso en nuestras instituciones cristianas hemos visto tantos linchamientos cada día que nacieron de las habladurías”.

“Roguemos al Señor para que nos ayude a ser justos en nuestros juicios, a no empezar y seguir esta condena masiva que provoca la habladuría”.

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