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El Papa reza por los médicos y trabajadores de la salud que están dando sus vidas

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En la Misa matutina celebrada y transmitida en vivo desde la Capilla de la Casa Santa Marta, el Papa Francisco recordó el gran trabajo que vienen realizando los médicos y los trabajadores de la salud, especialmente en las zonas más infectadas de Italia por el Covid-19.

“Ayer he recibido un mensaje de un sacerdote de Bérgamo pidiendo rezar por los médicos de Bérgamo, Treviglio, Brescia, Cremona, que están al límite de su trabajo; están dando su propia vida para ayudar a los enfermos, para salvar la vida de los demás. Y también oremos por las autoridades; para ellos no es fácil manejar este momento y muchas veces sufren las incomprensiones. Ya sean médicos, personal de hospitales, voluntarios de la salud o las autoridades, en este momento son pilares que nos ayudan a ir adelante y nos defienden en esta crisis. Oremos por ellos”.

En su homilía, comentando la primera lectura que presenta la liturgia este viernes de la III Semana de Cuaresma, el Papa Francisco recordó que, el Profeta Oseas (Oseas 14, 2-10) nos exhorta a hablar con Dios no como juez, sino como un Padre bueno que ama y perdona siempre. Además, recordando lo que indica el Catecismo, explicó cómo se puede confesar cuando no es posible recurrir a un sacerdote.

“Sé que muchos de ustedes, por Pascua, van a confesarse para encontrarse con Dios. Pero muchos me dirán hoy: “Pero Padre, ¿dónde puedo encontrar un sacerdote, un confesor, por qué no puedo salir de casa? Y yo quiero hacer las paces con el Señor, quiero que me abrace, quiero que mi padre me abrace… ¿Qué puedo hacer si no encuentro sacerdotes?”. Haz lo que dice el Catecismo. Es muy claro: si no encuentras un sacerdote para confesarte, habla con Dios, que es tu padre, y dile la verdad: “Señor, he hecho esto, esto, esto… Perdóname”, y pídele perdón de todo corazón, con el Acto de Dolor y prométele: “Me confesaré después, pero perdóname ahora”. E inmediatamente volverás a la gracia de Dios. Tú mismo puedes acercarse, como nos enseña el Catecismo, al perdón de Dios sin tener un sacerdote a la mano. Piensa en ello: ¡es el momento!  Y este es el momento adecuado, el momento oportuno. Un acto de dolor bien hecho, y así nuestra alma se volverá blanca como la nieve”.

Fuente: Vatican News

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