
Días de espera para la diócesis de Romaña, a donde León acudirá de visita el sábado 22 de agosto. Primero, la parada en el Meeting de Rímini, inmediatamente después, el encuentro en la catedral con los pobres y los enfermos y, por último, la misa en el puerto. Monseñor Nicolò Anselmi espera que, para los jóvenes, la llegada del Papa sea un estímulo que los anime a hacer el bien
Luca Collodi – Ciudad del Vaticano
Después de 44 años, desde el 29 de agosto de 1982, el Papa regresa a Rímini. La última vez fue Juan Pablo II quien hizo una parada en el Meeting y luego celebró la misa en el paseo marítimo, en la plaza Boscovich, ubicada en el extremo del puerto, frente a doscientas mil personas. El Papa León regresa a la capital de la riviera romañola como Sucesor de Pedro en una visita que abarca el encuentro de Comunión y Liberación, que llega a su 47.ª edición, y la diócesis, con especial atención a las personas más vulnerables de la ciudad, conocida por ser un centro de la vida nocturna en verano. De hecho, en la catedral se reunirá con unas 650 personas, entre enfermos, personas con discapacidad y personas en situación de pobreza atendidas por Cáritas, para luego concluir su jornada con la celebración de la misa.
Un desafíode testimonio y acogida
La ciudad está en ebullición para mostrarle al Papa su mejor cara, desde los fieles que acudirán desde la región de Emilia-Romaña hasta los numerosos turistas que han elegido Rímini para pasar su verano. Una visita que, según está convencido el obispo, monseñor Nicolò Anselmi, dejará huella entre los jóvenes y también entre quienes están alejados de la fe, tal vez atraídos por la curiosidad de ver al Papa.
Rímini es la capital del turismo de verano. ¿Qué significado tiene para la diócesis recibir al Papa en pleno agosto, en pleno apogeo de la temporada de playa?
Los periódicos y las estadísticas indican que por nuestra costa pasan alrededor de 7 a 8 millones de personas durante estos cuatro meses. Claro que no todos estarán aquí en esta ocasión, pero para la Iglesia de Rímini siempre es un desafío de testimonio, de acogida, de amabilidad, de capacidad de diálogo, de saber convivir —entre familias, jóvenes, vida diurna y vida nocturna— siempre una forma de vivir lo que el Papa llama una «magnífica humanidad». Aquí es muy variada y proviene de todo el mundo, de toda Europa y de toda Italia.
Monseñor Anselmi, el Papa comenzará su visita a Rímini partiendo del Meeting de la Amistad entre los Pueblos. ¿Qué espera usted personalmente que el Pontífice les deje a los jóvenes y a los visitantes del Encuentro?
Sin duda, durante el largo verano de Rímini, la semana del Meeting es una semana muy especial porque hay una propuesta cultural sólida, acompañada de muchas exposiciones, pero sobre todo de mucha gente, entre ellos muchos voluntarios y también muchos jóvenes. Creo que el Papa es una presencia que, ante todo, anima, da esperanza e invita a seguir buscando ese amor que mueve las estrellas, como reza el lema del Encuentro. Esto se aplica a todos, pero en particular a los jóvenes quienes, hoy más que nunca, me parece que necesitan ser animados a hacer el bien, a hacer prevalecer la civilización del amor sobre la cultura del poder, como dice el Papa en su encíclica.
Por la tarde, el Papa se reunirá con los más vulnerables, los enfermos, en la catedral de Rímini. ¿Qué significará este momento para la Iglesia de Rímini?
Este es, efectivamente, un momento importante. Hemos elegido tres paradas en Rímini: la primera en el Meeting y la segunda con el encuentro con los enfermos, pero también con los reclusos, las personas con discapacidad y los jóvenes que están siguiendo un proceso terapéutico en las comunidades Papa Juan XXIII, en la de San Patrignano. Creo que este es un momento importante porque, en medio del gran bullicio que caracteriza al verano de Rímini, no queremos olvidar que hay personas más vulnerables que otras, que están atravesando un camino difícil, viviendo un momento complicado de su vida. Ellas deben, de todos modos, ser el centro de la atención del Papa, de la vida de la Iglesia y también de toda la sociedad; por eso consideramos que este es un momento muy importante. Habrá unas 650 personas; otras tantas estarán en la playa y muchas más nos seguirán por las calles o desde sus hogares a través de la televisión y la radio.
La visita del Papa a la ciudad de Rímini concluirá en el puerto, justo donde estuvo San Juan Pablo II en 1982. ¿Cuál es el significado de esta misa junto al mar?
La Eucaristía es el momento más importante de toda esta jornada, de toda la vida de la Iglesia, de toda la vida de cada cristiano y creo que también del Papa porque es en torno a Jesús, presente en el altar, en su palabra y en la comunidad reunida, se vive su presencia. Y luego está el mar, que está presente en la predicación de la vida de Jesús pensemos también en el lago de Tiberíades. El mar es lugar de vocación, de misión, es el lugar de la tormenta apaciguada, de la pesca milagrosa. Jesús pasa mucho tiempo a orillas del mar. Además, en la playa podrán acercarse muchísimas personas, tal vez fieles, pero también quienes sienten curiosidad por la figura del Santo Padre, y recibir, incluso a través de los numerosos voluntarios, su palabra, su mensaje. Es un lugar muy importante también desde el punto de vista del testimonio y de la misión.
Fuente: Vatican News






