Nuestra Iglesia

Congreso Continental de Ecumenismo 2022 «El ecumenismo hoy es una urgencia»

En el primer día, y siguiendo el programa previsto, se invitó a hacer Análisis Profético del Ecumenismo en América Latina y el Caribe.

Con modalidad híbrida (presencial y virtual) se está llevando a cabo el Congreso Continental de Ecumenismo con amplia asistencia y pluralidad de voces y procedencias. “Venimos transitando este proceso del cual este Congreso es un hito muy importante”, indicó Dra. Susana Nuin, coordinadora del Cebitepal y factótum del entramado de fraternidad patentizado en este encuentro que continúa el viernes 4 de noviembre.

¿Qué palabras, qué conceptos resuenan en estos espacios en los que las diferencias unen, combinando oxímoron tan agradables a nuestro Dios? En la voz del metropolita Iosif Bosch, referente de la Iglesia Ortodoxa, “nos reunimos cada uno desde nuestra propia identidad, abrazando esta posibilidad que nos brinda el Espíritu Santo de estar unidos en la diversidad”.

Se sumaron en las instancias inaugurales el arzobispo anglicano Julio Murray quien puso el acento en la necesidad de fortalecer la conciencia ecuménica “pero siempre juntos” y monseñor Jorge Lozano, secretario general del Celam, quien —a través de un video— subrayó lo hermoso de compartir la alegría del Evangelio, “reconociéndonos unidos por Jesucristo y así organizamos este Congreso con el Celam, las conferencias episcopales y otras Iglesias cristianas”.

Análisis profético

El programa previsto invitó a hacer Análisis Profético del Ecumenismo en América Latina y el Caribe. Se explayaron sobre el tema dos hermanos chilenos: Dra. Elizabeth Salazar —se basó en Mateo 12,50 y en el poema de Atahualpa Yupanqui “Los hermanos”— y el Dr. Patricio Merino refirió al aporte del Celam al diálogo ecuménico en dos vertientes analíticas: logros y desafíos.

Salazar hizo un repaso de la historia del ecumenismo en el continente americano pivoteando entre conceptos de San Mateo y Yupanqui, destacó el encuentro de las religiones originarias con el cristianismo de la mano del español e incluso algunos momentos de profunda ecumenicidad, “la Unidad se acerca y se aleja”. Reconoció el valor de las Iglesias ortodoxas en América Latina y “los destellos ecuménicos” de su paisano el padre Alberto Hurtado en su amistad con los más pobres trabajando codo a codo con el Ejército de Salvación en Chile. “Reuniones como esta son semillas que parecían dormidas pero están dando frutos”, afirmó tan convencida como feliz.

“¿Cuáles son los logros de estos 60 años de vida del Celam en materia de ecumenismo?”, se preguntó Merino y fue respondiendo: haber impulsado estructuras e incorporado el diálogo ecuménico a la acción evangelizadora. No cejar en la búsqueda de la Unidad y haber hecho pedagogía de lo interreligioso y lo ecuménico, enseñando incluso a partir de las diferencias. Superar el concepto de “secta” al referirse al evangelismo y acercarse al movimiento pentecostal americano aceptando el concepto del papa Francisco “ecumenismo del camino”, entre otros.

Con respecto a los desafíos, Merino focalizó en que el diálogo ecuménico en América Latina no debe espejarse en el europeo: son sensibles realidades diferentes; los interlocutores también lo son. Otro pendiente es el desconocimiento mutuo que lleva a confusiones conceptuales y la evidente falta de promoción de la mujer en los ámbitos comunes. Y recalcó que hay que repensar el ecumenismo desde una visión pentecostal.

En tanto que el sacerdote católico brasileño Marcial Maçaneiro sostuvo que “no se hace ecumenismo escapando de la historia y sí teniendo conciencia de que el ecumenismo apunta al futuro”. Explicó que, desde su análisis, hay un ecumenismo pastoral (hay cientos de centros de formación con participación ecuménica y una brújula extraordinaria: Aparecida), un ecumenismo de recepción (que precisa todavía recibir a todos incluyendo a los pentecostales que son en sí mismos una invitación a renovar Pentecostés, “a vivir esa pentecostalidad de los primeros cristianos que eran sinodales cada día de la semana”) y un ecumenismo de resistencia (“tenemos que pedir perdón y resistir al mal; insistir en el bien y en las bienaventuranzas”).

Ante el pertinaz resfrío del Dr. Humberto Shikiya, su intervención fue leída por el teólogo Milton Mejía que se centró en el impacto del Covid en las economías y las sociedades latinoamericanas: “Con la pandemia ha quedado al descubierto la alta vulnerabilidad de la humanidad en un plazo muy corto y la corresponsabilidad ante el cuidado mutuo”. “El movimiento ecuménico tiene la capacidad de facilitar las interacciones dinámicas entre lo global y lo local para poder transformar junto a otros actores las condiciones adversas que por causas estructurales generan injusticia y desigualdad.”

Y finalizó con un poema del pedagogo brasileño Paulo Freire: “Es necesario tener esperanza, pero tener esperanza del verbo esperanzar; porque hay personas que tienen esperanza del verbo esperar. Y la esperanza del verbo esperar no es esperanza, es espera. Esperanzar es levantarse, esperanzar es ir tras, esperanzar es construir. ¡Esperanzar no es rendirse! Esperanzar es seguir adelante, esperanzar es juntarse con otros y otras para hacerlo de otro modo”.

¿Por qué queremos la Unidad?

Por cuestiones de Programa y para no alargar demasiado la primera Jornada del Congreso, monseñor Iosif Bosch fue invitado a introducir la temática que se desarrollará completa el viernes 4 de noviembre: ¿Cuál es la razón de ser del ecumenismo?

“Para los ortodoxos, la teología es sobre todo experiencia, nuestros teólogos son Moisés, Pedro, Pablo… aquellas personas que han tenido el don para encontrarse con Dios, lo que llamamos teificación o cristificación. Nosotros nunca vemos el dogma fuera del contexto histórico lo que le da dinamismo. Por eso sostenemos que el ecumenismo hoy es una urgencia porque existe una urgencia de fe en el hombre. Hay también una urgencia ecológica, un ecumenismo ecológico ‘verde’”, explicó Bosch con profundidad.

Fuente
Adn Celam

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