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28 de mayo: San Germán de París, “padre de los pobres”

San Germán de París nació en 496, cerca de Autun y fue abandonado de niño por sus padres. A pesar de esta dificultad, un pariente suyo que era sacerdote, se hizo cargo de él. Le proporcionó los cuidados necesarios y la educación que requería.

Inclinado a la vida religiosa, Germán ingresó al monasterio de San Sinforiano de Autun y se hizo monje, según la Regla de San Basilio. Fue tanta su dedicación y observancia que fue elegido abad.

En el año 555 el obispo de París murió, y dado que Germán gozaba de prestigio como hombre bueno y santo, el clero y el pueblo reclamaron al rey que sea él quien ocupe la sede vacante; a lo que Childeberto I, rey de las Galias, accedió gustoso.

Como pastor, Germán perseveró en el anuncio evangelizador de los pueblos paganos y semipaganos, defendió la doctrina cristiana y extendió la práctica de las costumbres cristianas en la vida social. También asistió al tercer y cuarto Concilio de París, y al segundo Concilio de Tours (566).

Llevó una vida austera y de penitencia, y falleció casi a los 80 años, el 28 de mayo del 576. Muchos franceses lo veneran como patrono de la gran metrópoli parisina.

El Santo fue sepultado en la capilla de San Sinforiano -mandada a construir por Childeberto I- ubicada en el templo de San Vicente. No obstante, en 754, sus reliquias fueron reubicadas en la nave principal, en presencia de Pipino el Breve y de su hijo Carlomagno, que entonces era un niño de siete años. Aquel templo se convirtió, tiempo después, en la iglesia de la Abadía de Saint-Germain-des-Prés, construida en honor del Santo.

 

Fuente: aciprensa

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