Testimonios

El Obispo de Islandia: Donde la Fe Crece con Nombre y Apellido

Imagina una diócesis donde el obispo conoce a cada bautizado por su nombre. No es una utopía, sino la realidad del obispo David Tencer en Islandia, la isla del fin del mundo donde la Iglesia Católica es una pequeña, pero vibrante, familia. Desde DeBuenaFe, te invitamos a conocer la inspiradora historia de este pastor que nos recuerda el valor de la cercanía en la fe.

Un pastor con historia y un corazón agradecido

Mons. David Tencer, el único obispo católico de Islandia, acaba de celebrar un doble y significativo aniversario: 40 años de su ordenación sacerdotal y el jubileo franciscano que conmemora los 800 años del tránsito de San Francisco de Asís, como fraile capuchino que es. Al reflexionar sobre estas cuatro décadas de servicio, Tencer expresa una profunda gratitud, asegurando que «haría cualquier cosa por volver a ser sacerdote». Estas palabras, cargadas de emoción, las compartió en una entrevista con EWTN News en Roma, desde donde nos trae un testimonio de vida y fe.

La fe inquebrantable bajo el yugo comunista

La vocación sacerdotal de Mons. Tencer se forjó en circunstancias extraordinarias. Fue ordenado en Eslovaquia, cuando aún era parte de la Checoslovaquia comunista. Un contexto donde la fe era un acto de resistencia. Él mismo recuerda que, «incluso si el comunismo no hubiera caído, y gracias a Dios que cayó, él habría seguido cumpliendo con su deber». Afortunadamente, contaban con sacerdotes ejemplares en el seminario que, con ingenio y valentía, lograron sortear las duras restricciones del régimen.

Aquellos sacerdotes no se amedrentaron; colaboraban activamente en la pastoral, escuchando confesiones y educando a los fieles en privado, lejos del control estatal. Cuando el Telón de Acero finalmente cayó en 1989, lo que emergió en Eslovaquia fue, según el obispo,

Fuente: Religionenlibertad

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