Sociedad

Obispos insisten en visibilizar la situación de sufrimiento y de profundo dolor de los refugiados

En un mensaje por el Día Mundial del Refugiado, la Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes (CEMI) desea visibilizar “la situación de sufrimiento y de profundo dolor” de las personas forzadas a dejar todo para migrar.

Asimismo, invitan a las asociaciones sociales, empresas y al sector gubernamental a “mirar esta realidad y tomar medidas urgentes en favor de esta población, que necesita de nuestro apoyo en la reconstrucción de una vida digna, especialmente en lo sanitario, económico y laboral”.

“Nos comprometemos e invitamos a ser brazos y corazones abiertos, e imploramos a Dios para que todas aquellas causas que obligan a migrar y refugiarse en otro país, algún día ya no sean realidad, porque con su ayuda podamos construir un mundo más fraterno”, expresaron sus miembros.

El texto de la CEMI llegaba la firma de sus integrantes la Pastoral Migratoria y Capellanías, la Pastoral del Turismo, la Pastoral del Mar, la Pastoral Aeroportuaria, la Pastoral de los Circos, la Pastoral de los Gitanos, la Pastoral de la Carretera, la Pastoral de los Estudiantes Extranjeros y de la Trata y Tráfico de Personas.

Texto del comunicado
La crisis mundial producida por la pandemia del Covid-19 y las horrorosas guerras están arrojando a miles de personas al pánico y al dolor, a la migración forzada, a perder su casa, su trabajo y hasta su misma vida, de un modo totalmente injusto e incomprensible.

Los que más sufren esta situación son especialmente quienes ya se encontraban en situación de vulnerabilidad, como son los refugiados y los migrantes, especialmente mujeres, niños, niñas y adolescentes.

En este 20 de junio, Día Mundial del Refugiado, la Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes de la Iglesia Católica argentina desea visibilizar esta situación de sufrimiento y de profundo dolor e invitar a todas las personas, asociaciones sociales, empresas y al sector gubernamental a mirar esta realidad y tomar medidas urgentes en favor de esta población, que necesita de nuestro apoyo en la reconstrucción de una vida digna, especialmente en lo sanitario, económico y laboral.

Nos comprometemos e invitamos a ser brazos y corazones abiertos, e imploramos a Dios para que todas aquellas causas que obligan a migrar y refugiarse en otro país, algún día ya no sean realidad, porque con su ayuda podamos construir un mundo más fraterno.

Con el Papa Francisco, afirmamos que “solo podemos salir juntos de esta situación, como una humanidad unida… animados a motivar espacios donde todos podamos sentirnos convocados y permitirnos nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad.” (27/03/2020)

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