Papa León XIV

El Papa: Que el diálogo de caridad restablezca la unidad en la Iglesia

En el cuarto día de su viaje apostólico a Turquía, durante su visita a la Catedral Armenia Apostólica de Estambul, León XIV instó a inspirarse en la experiencia de la Iglesia naciente para restaurar la plena comunión, una comunión que no implica absorción ni dominio, sino un intercambio de los dones recibidos del Espíritu Santo.

El domingo 30 de noviembre, cuarto día de su viaje apostólico a Turquía (Turquiye), el Papa León XIV realizó una visita de oración a la Catedral Armenia Apostólica en Estambul, uno de los centros religiosos más antiguos e importantes para la propia comunidad en el país, además de ser una de las cuatro sedes históricas de la Iglesia de los Armenios.

“Es para mí motivo de profunda alegría poder visitar a Su Beatitud, en el mismo lugar donde los difuntos Patriarcas Shenork I y Mesrob II, de feliz memoria, recibieron a mis predecesores” expresó el Pontífice en su saludo al Patriarca Sahak II Masalyan, extendiendo al mismo tiempo, su “saludo fraternal” a Su Santidad Karekin II, Patriarca Supremo y Catholicós de todos los Armenios, “quien recientemente me honró con una visita” – recordó – así como a los obispos, al clero y a toda la comunidad apostólica armenia de Estambul y Türkiye.

Esta visita me brinda la oportunidad de agradecer a Dios el valiente testimonio cristiano del pueblo armenio a lo largo de los siglos, a menudo en circunstancias trágicas.

El “diálogo de caridad” entre las Iglesias

León XIV expresó además su “profunda gratitud al Señor por los lazos fraternales cada vez más estrechos que unen a la Iglesia Armenia Apostólica y a la Iglesia Católica”. Y recordó que poco después del Concilio Vaticano II, en mayo de 1967, Su Santidad el Catholicós Khoren I fue el primer Primado de una Iglesia Ortodoxa Oriental en visitar al Obispo de Roma e intercambiar con él el beso de la paz. Y también en mayo de 1970, Su Santidad el Catholicós Vasken I firmó con el Papa Pablo VI la primera declaración conjunta entre un Papa y un Patriarca Ortodoxo Oriental, invitando a los fieles a redescubrirse como hermanos y hermanas en Cristo con miras a la unidad.

Desde entonces, por gracia de Dios, el “diálogo de caridad” entre nuestras Iglesias ha florecido

Inspirados en la experiencia de la Iglesia naciente

El Pontífice volvió a una de las conmemoraciones significativas de su viaje apostólico: el 1700 aniversario del primer Concilio ecuménico.

“Mi visita ofrece, sin duda, una oportunidad para celebrar el Credo Niceno”, afirmó, invitando a inspirarse en “esta fe apostólica común” para “recuperar la unidad que existió en los primeros siglos entre la Iglesia de Roma y las antiguas Iglesias orientales”.

Debemos inspirarnos también en la experiencia de la Iglesia naciente para restaurar la plena comunión, una comunión que no implica absorción ni dominio, sino un intercambio de los dones que nuestras Iglesias han recibido del Espíritu Santo para gloria de Dios Padre y la edificación del Cuerpo de Cristo.

Un modelo de comunión “juntos”

A continuación, expresó su deseo de que la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales reanude pronto su fructífera labor, buscando un modelo de plena comunión, «por supuesto juntos», como anhelaba el Papa Juan Pablo II en su encíclica Ut unum sint (n. 95).

El ejemplo de San Nerses por la reconciliación de las Iglesias

En este camino hacia la unidad, nos precede y nos rodea “una verdadera nube de testigos”, añadió, recordando entre los santos de la tradición armenia, al gran Catholicós y poeta del siglo XII, Nerses IV Shnorhali, quien trabajó incansablemente por la reconciliación de las Iglesias, para hacer realidad la oración de Cristo: ‘Que todos sean uno’

Que el ejemplo de san Nerses nos inspire y su oración nos sostenga en el camino hacia la plena comunión.

La plena dedicación del Papa a la unidad cristiana

Antes de concluir su saludo, el Papa León aseguró su “plena dedicación a la santa causa de la unidad cristiana”.

Que recibamos este don celestial con corazón abierto, para ser testigos cada vez más convincentes de la verdad del Evangelio y servir mejor a la misión de la única Iglesia de Cristo.

La oración del Papa

Antes de su visita de oración a la Catedral  Armenia Apostólica , el Papa León celebró en privado la santa misa en la Delegación Apostólica de Estambul. Al entrar en la Catedral Armenia Apostólica, el Papa realizó un gesto de la tradición local, comiendo un trozo de pan mojado en agua. Ya dentro de la Catedral, el momento de oración inició con un canto y una oración de León XIV en inglés.

El saludo del Patriarca Sahak II

A la oración del Papa le siguió el saludo de bienvenida del Patriarca Sahak II, quien destacó que la presencia del Pontífice representa una «bendición» que quedará grabada en el corazón de la comunidad eclesial de Turquía. El Patriarca recordó además el «profundo respeto» hacia el Papa, quien, afirmó, actúa como «brújula moral», defendiendo la dignidad de cada persona, apoyando la paz y dando voz a quienes no la tienen. Entre ellos, los cristianos de Oriente Medio, que «se enfrentan a dificultades, migraciones y una constante disminución de su número». «En tiempos como estos», añadió, «la unidad se vuelve esencial». Las relaciones cada vez más fructíferas entre las Iglesias, que en los últimos años han alcanzado «una profundidad antes casi inimaginable», representan, según el Patriarcado, la superación de toda forma de rivalidad y la aceptación de un acercamiento mutuo. La comunidad armenia en Turquía, aunque reducida numéricamente, sigue siendo «resiliente» y se beneficia, en el país, de «libertad religiosa y apoyo estatal como minoría bien asistida».

Sin embargo, no falta el testimonio del sufrimiento causado por los conflictos: «Pensamos en particular en la agonía constante que viven los cristianos en Oriente Medio, que sufren gran parte de la persecución». El Patriarca expresó su deseo de que el Papa pueda aprovechar «la inmensa voz moral y la influencia del papado en favor de la seguridad de estas comunidades cristianas vulnerables, especialmente en la región a la que se dirigirá más tarde hoy», es decir, el Líbano. Pero los desafíos, observó además, también afectan a Occidente, donde se asiste a «una erosión de los sólidos valores morales, de la santidad de la vida familiar y de la propia fe cristiana». La oración común, por tanto, es por la paz en Oriente Medio y por la unidad de los cristianos: «Que la fe nicena, pronunciada con una sola voz hace tanto tiempo, vuelva a ser un vínculo de fraternidad inquebrantable».

El intercambio de regalos

Tras el saludo de León XIV, tuvo lugar el intercambio de regalos. El Patriarca entregó un cáliz, «pequeño, pero simbólico», mientras que el Pontífice ofreció un cuadro en mosaico inspirado en las cruces de estilo bizantino, llamadas «griegas» por sus cuatro brazos de igual longitud. Los colores elegidos tienen un significado simbólico preciso: el verde evoca al Espíritu Santo, el rojo a la dimensión divina y el azul al elemento terrestre. El regalo ha sido realizado por el Estudio del Mosaico Vaticano; las teselas de oro se han obtenido con la técnica del mosaico clásico, cortadas a mano con martillo y cortador. Se han fijado sobre una base metálica mediante un estuco a base de aceite de linaza, cuya receta, que data del siglo XVI, se utilizó también para los mosaicos de la basílica de San Pedro.

La bendición de una placa

La bendición y el canto final concluyeron el momento de oración en el interior de la catedral. Finalmente, en la entrada, el Papa bendijo una placa conmemorativa.

 

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