
Desde la Plaza de San Pedro, en este cuarto domingo de Cuaresma, León XIV exhorta a no vivir la fe como una renuncia a la razón, sino a mirar al mundo “desde el punto de vista de Jesús”, en particular ante las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento que marcan nuestro tiempo.
Alina Tufani Díaz- Ciudad del Vaticano
Una fe despierta, atenta y profética, que abra los ojos ante las oscuridades del mundo, para llevar la luz del Evangelio es el llamado del Papa León XIV en su alocución antes del rezo del Ángelus, ante una Plaza de San Pedro repleta de fieles y peregrinos. Desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, su residencia definitiva desde ayer, el Pontífice recordó que Dios envió a su Hijo como luz del mundo, para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra vida por medio de un compromiso de paz, de justicia y de solidaridad.
Cuando la humanidad caminaba en las tinieblas..
La curación de un hombre ciego que presenta el Evangelio de este cuarto domingo de Cuaresma ha sido el punto de partida de la reflexión del Santo Padre, pues con este episodio el evangelista Juan nos habla del misterio de la salvación, es decir, “mientras estábamos en la oscuridad, mientras la humanidad caminaba en las tinieblas Dios envió a su Hijo como luz del mundo para abrir los ojos de los ciegos e iluminar nuestra vida”.
Y es de observar, puntualiza León XIV que los profetas habían anunciado que el Mesías abriría los ojos de los ciegos y que Jesús se presenta a sí mismo diciendo: «Yo soy la luz del mundo»
Dios se hizo carne en Jesús, para que el barro de nuestra humanidad, amasado con el aliento de su gracia, pudiera recibir una luz nueva, que nos hace capaces de ver finalmente a Dios, a los demás y a nosotros mismos en la verdad.
Mirar con los ojos de Jesús
Tras recordar que durante siglos y, aún hoy, esta difundida la idea de que la fe es una especie de “salto en la oscuridad”, una renuncia a pensar, un creer “ciegamente”, el Santo Padre reitera que el Evangelio, en cambio, nos dice que en contacto con Cristo los ojos se abren, como los del ciego curado.
Hermanos y hermanas, también nosotros, sanados por el amor de Cristo, estamos llamados a vivir un cristianismo “de ojos abiertos”. La fe no es un acto ciego, un renunciar a la razón, una disposición de cierta convicción religiosa que nos lleva a alejar la mirada del mundo. Por el contrario, la fe nos ayuda a mirar «desde el punto de vista de Jesús, con sus ojos.
El modo de ver de Jesús
La participación en el modo de ver de Jesús que nos pide que “abramos los ojos”, como hacía Él, explica el Papa, es, sobre todo, ver los sufrimientos de los demás y las heridas del mundo.
Hoy, en particular, frente a las numerosas preguntas del corazón humano y a las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento que marcan nuestro tiempo, es necesario una fe despierta, atenta y profética, que abra los ojos ante las oscuridades del mundo y lleve allí la luz del Evangelio por medio de un compromiso de paz, de justicia y de solidaridad.
Al concluir, León XIV pidió a la Virgen María que interceda por nosotros, para que la luz de Cristo abra los ojos de nuestro corazón y podamos dar testimonio de Él con sencillez y valentía.
Fuente: Vatican News






