San Rafael

Con fe y esperanza, San Rafael celebró a San Cayetano

Cientos de fieles participaron este viernes 7 de agosto de la tradicional Fiesta en honor a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo. La celebración incluyó la tradicional procesión por las calles de la ciudad y la Santa Misa, presidida por Monseñor Marcelo Mazzitelli.

Con profunda devoción y bajo el pedido de pan, trabajo y paz, cientos de sanrafaelinos se congregaron este viernes 7 de agosto para celebrar la Fiesta en honor a San Cayetano.
La jornada comenzó con la tradicional procesión, que partió desde la intersección de avenida Rivadavia y Rawson y reunió a numerosos fieles que caminaron juntos, llevando sus intenciones y agradecimientos al santo.
Entre los peregrinos estuvo presente Monseñor Marcelo Mazzitelli, Administrador Apostólico de la diócesis, quien acompañó la procesión y posteriormente presidió la Santa Misa.
La celebración fue el cierre de los días de preparación y oración que se vivieron en torno a la fiesta, durante los cuales numerosos fieles se acercaron a la capilla para pedir especialmente por el trabajo, el pan de cada día y las necesidades de sus familias.


Una fiesta que se vive con fe

El R.P. Gabriel Zapata (IVE) destacó la participación de la comunidad durante la novena y contó que, incluso desde temprano en la jornada del viernes, fueron muchas las personas que se acercaron a la capilla, aun cuando no podían participar posteriormente de la procesión.
“Todo el día hubo un desfile de gente, desde temprano, personas que no iban a poder asistir a la procesión, pero se hicieron presentes con unos minutitos, estando ahí, rezándole al santo, pidiéndole por el pan y el trabajo”, relató.
El sacerdote también valoró la perseverancia de los fieles frente a las condiciones climáticas que suelen acompañar esta celebración. A lo largo de los años, la fiesta de San Cayetano ha tenido procesiones y misas atravesadas por el frío, la lluvia e incluso la nieve.
“Da la impresión que San Cayetano va a hacer lo suyo”, expresó el padre Gabriel, quien recordó que incluso una celebración en medio de las inclemencias del tiempo puede convertirse en una experiencia de fe especialmente significativa.


Pedir, pero también agradecer

Uno de los aspectos que más se repite entre quienes se acercan a San Cayetano es el pedido de pan y trabajo. Sin embargo, el padre Gabriel destacó que también crece la cantidad de personas que llegan para agradecer.
“Siempre el pedido de pan y de trabajo está presente”, señaló. Y agregó que muchas veces ese pedido tiene una dimensión profundamente familiar: madres, padres y abuelas que se acercan para pedir por sus hijos y nietos.
“Como que se ensanche el corazón a toda la familia”, expresó.
Al mismo tiempo, remarcó el valor de quienes se acercan simplemente para dar gracias por lo que tienen.
“Hay mucha gente que va a agradecer, valoran lo que tienen. No será un gran trabajo, tal vez les alcanza apenas, y, sin embargo, se dan cuenta: tener un trabajo hoy en día, tener el pan de cada día, hay que agradecer. Así que son muchos los que van a agradecer”, manifestó.

San Cayetano y el pedido por la paz

Junto al pan y al trabajo, este año volvió a hacerse especialmente presente otro pedido: la paz.
El padre Gabriel explicó que la historia de San Cayetano está profundamente vinculada a la búsqueda de la paz. Recordó que el santo ofreció su vida a Dios en un contexto de profunda conflictividad en la ciudad de Nápoles, donde intentó pacificar a las personas en medio de una situación que podía desembocar en una guerra civil.
“Es como que rezando y ofreciendo su vida a Dios, logró lo que las palabras no habían logrado”, explicó.
Por eso, señaló que muchos fieles llegan hoy a pedir “esa paz para el corazón, paz para la familia”, y también por la paz para toda la Patria.


“Tomar en serio al santo”

Finalmente, el padre Gabriel dejó un mensaje para todos los devotos de San Cayetano y llamó a vivir la devoción desde una fe auténtica, lejos de cualquier superstición.
“Tratar de tomarlo en serio al santo, no como una superstición, no como una cuestión de que me dé suerte, tomarlo en serio como padre, como amigo”, expresó.
En ese sentido, explicó que San Cayetano invita a valorar el trabajo y, al mismo tiempo, a confiar en la Providencia de Dios.
“Él es el que me dice que tengo que amar el trabajo, la cultura del trabajo; él es el que me dice que tengo que aprender a confiar, poner todos los medios, trabajar así, hacer lo que pueda para ganar el pan de cada día, pero confiar en la Providencia de Dios”, sostuvo.
La Fiesta de San Cayetano volvió así a reunir a la comunidad sanrafaelina en torno a una de las devociones populares más arraigadas: caminar juntos, pedir por las necesidades cotidianas, agradecer lo recibido y renovar la confianza en Dios, especialmente en tiempos donde el trabajo, el pan y la paz siguen siendo anhelos profundamente presentes en tantas familias.

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