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“Este Jueves Santo nos invita a acompañar al Señor, a sumergirnos en su amor hasta el extremo”

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En la celebración de la Última Cena del Señor, Monseñor Eduardo María Taussig invitó a comprender el gesto del lavatorio de pies y a acompañar a Jesús.

Debido a que este año no se realiza el gesto del lavatorio de pies, por recomendación ante la pandemia, Monseñor Taussig invitó a hacer “un esfuerzo mayor de comprender lo que ha hecho Jesús, para vivirlo como sus discípulos, como sus seguidores”.

“Estamos conmemorando la noche de la Última Cena, dos grandes misterios del amor de Jesús, instituyó la Eucaristía anticipando la ofrenda del Viernes Santo; instituyó el sacerdocio para prolongarlo a lo largo de los siglos y nos dejó el mandamiento nuevo “ámense unos a otros como yo les he amado”.

“Lo primero que podemos destacar es que el gesto del lavatorio es un gesto de amor”, dijo Taussig, un gesto que “brota del amor, expresa amor y lleva al amor. Pedro se escandaliza, no entiende que el Maestro y Señor haga la tarea de los esclavos, cuando comprende que es necesario para seguirlo, se entrega, y con su generosidad, quiere lavarse todo, pero ‘ya está limpio’ le dice Jesús”.

“Y ese gesto se extiende después en la Última Cena”, afirmó el obispo, y recordó lo escrito por San Pablo << Entregó su cuerpo, hizo de su sangre el instrumento de una alianza nueva y eterna>>.
“El sacrificio de la Cruz, que como víctima y cordero, como Sumo sacerdote, ofrece el Viernes Santo, lo anticipa esta noche privilegiada, como signo de lo que quiere prolongar para que todos podamos participar de esta Alianza, podamos ser purificados y por esta sangre derramada en la cruz, podamos comer su Cuerpo, entregado por nosotros”.

La entrega de Jesús en la Eucaristía

“La Eucaristía es actualización anticipada en la Última Cena y prolongada del único y último sacrificio redentor, el de la cruz y allí, Jesús hasta el extremo, hasta la muerte, hasta la última gota de su sangre, se entrega por nosotros como gesto de amor”.

Monseñor Taussig explicó que por eso “se comprende en la intimidad de la Última Cena, Jesús quería sintetizar todas sus enseñanzas, predicaciones y magisterio en el mandamiento nuevo ‘ámense unos a otros como yo les he amado’”.

“Este amor hasta el extremo, que se hizo servicio, que sana y purifica, que perdura hasta que Él vuelva. También así nos dice en la Eucaristía que relata San Pablo: <<Beban este cáliz hasta que vuelva>>”.

Acompañar a Jesús en esta Noche Santa

“Este Jueves Santo nos invita a acompañar al Señor, a sumergirnos en estos grandes misterios: en su amor hasta el extremo, hasta el sacrificio de la cruz; en el sacrificio de la misa renovada, este amor en la Eucaristía que comulgamos cada vez que comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre y que esta Noche Santa adoraremos de un modo especial. En esta genial institución del sacerdocio, que hace presente y posible que toda la Iglesia y Pueblo de Dios, pueda participar de estos misterios; y en este mandamiento nuevo del amor que nos permite imitar y vivir el mismo amor de Jesús”.

“Pidamos por nuestros sacerdotes, seminaristas, vocaciones sacerdotales para que en este año tan particular de la pandemia y la vida de nuestra diócesis, también podamos seguir el camino de Jesús con fe, esperanza y amor. Y pidamos la gracia de poder nosotros también, como servidores, recorrer este camino de amor hasta el fin, hasta el cielo”, concluyó.

 

 

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