Vaticano

El Papa León XIV exige combatir la secularización y no permanecer en silencio

En su primer encuentro con el movimiento CHARIS, el Pontífice ensalzó el legado de sus predecesores e instó a los fieles a romper el silencio y llevar "el celo por el Evangelio" a todos los rincones de la sociedad actual. Los invito a seguir "fielmente fielmente la guía de sus sacerdotes; y, en su discernimiento comunitario, que escuchen las voces de las personas sabias, aunque no pertenezcan a sus grupos"

Patricia Ynestroza – Ciudad del Vaticano

El Papa León XIV mantuvo hoy, 30 de mayo de 2026, su primer encuentro con la Renovación Carismática Católica. Ante una multitud de representantes de comunidades, escuelas de oración y líderes del Servicio Internacional CHARIS, el Pontífice reivindicó la vitalidad de este movimiento y lanzó un enérgico llamamiento a la acción evangelizadora frente a los desafíos de la modernidad.

Un legado de expansión y servicio

Durante su alocución, el Papa trazó un recorrido histórico sobre el impacto del movimiento desde los años posteriores al Concilio Vaticano II, describiéndolos como un periodo de "gran expansión, crecimiento e integración en la vida de la Iglesia". León XIV subrayó que la evolución de estas comunidades no solo ha consolidado estructuras de servicio efectivas, sino que ha inundado a la Iglesia global de valiosos dones y una profunda vitalidad espiritual.

“Para la Renovación Carismática Católica, los años posteriores al Concilio Vaticano II fueron un tiempo de gran expansión y crecimiento, y de integración en la vida de la Iglesia, así como de consolidación de sus estructuras de servicio.”

El eco de los predecesores frente a la secularización

El discurso adquirió un tono teológico y social cuando el Santo Padre recordó las palabras de sus predecesores para contextualizar la misión actual del movimiento carismático: deSan Pablo VI:El Pontífice rescató una cita histórica de 1975, afirmando que"nada es más necesario para un mundo cada vez más secularizado que el testimonio de esta renovación espiritual". DeSan Juan Pablo II:Asimismo, apeló al mandato misionero del Papa polaco en 1991, lanzando una pregunta que resonó con fuerza entre los asistentes:«¿Cómo puede alguien que ha saboreado la bondad de Cristo permanecer en silencio e inactivo?». Destacando el característico compromiso del movimiento con la evangelización.

“Por su parte, Benedicto XVI se refirió a la contribución específica que ustedes hacen a la Iglesia. Dijo: «Uno de los elementos y aspectos positivos de la Comunidad de la Renovación Carismática Católica es precisamente su énfasis en los carismas o dones del Espíritu Santo, y su mérito radica en haber recordado su actualidad en la Iglesia».”

León XIV recordó también al papa Francisco cuando se refirió con frecuencia al movimiento como una «inundación de gracia», que es «para toda la Iglesia, no solo para algunos».  En resumen, añadió León, describió vuestro camino como «evangelización, ecumenismo espiritual, atención a los pobres y necesitados, y acogida a los marginados», y añadió: «¡Todo ello se basa en la adoración! «¡El fundamento de la renovación es la adoración a Dios!».

“Yo también deseo fomentar la relación de respeto mutuo, cercanía y apoyo entre la Sede de Pedro y la gran familia de la Renovación Carismática Católica. En este sentido, me gustaría reflexionar sobre los siguientes aspectos clave de vuestra experiencia espiritual: el bautismo en el Espíritu; la oración de alabanza; la palabra de Dios; la comunión; y la caridad.”

Elbautismo en el Espíritues la experiencia personal con el Espíritu Santo que hace efectiva la gracia bautismal, transformando a Dios de una simple idea a una vivencia real de paternidad y amor. Esta gracia, dijo el Papa, ejemplificada en la conversión de San Agustín, libera al creyente de los apegos mundanos y del pecado para otorgarle paz, una esperanza inquebrantable y el deseo profundo de ser testigo de su amor, llevando consuelo a quienes sufren de vacío y soledad.

Oración de alabanza.Fue precisamente a partir de esta cautivadora experiencia del Espíritu Santo que comenzó una nueva vida de oración, que tomó la forma de una nueva capacidad para el diálogo espontáneo y sincero con Dios, y una nueva apertura a la alabanza, la adoración y la acción de gracias a Él., les dijo el Pontífice, y les recordó que justamente, la adoración y la alabanza, tan características de sus encuentros, son aspectos esenciales de la oración cristiana, y los carismáticos han contribuido a redescubrirlas y a ponerlas de nuevo en primer plano en los últimos años.

Sobre la palabra de Dios.El Santo Padre dijo que el renovado derramamiento del Espíritu también los ha llevado a un encuentro vivo con la Sagrada Escritura. El Espíritu Santo, afirmó,  inspiró la palabra revelada de Dios y es también quien la mantiene siempre viva y activa en la Iglesia, haciendo que resuene en los corazones de los creyentes, especialmente en la liturgia.

“La Escritura se ha convertido, por tanto, para ustedes en una maravillosa fuente de alimento espiritual que ilumina y consuela. Es, asimismo, una fuente de discernimiento para orientar sus elecciones cotidianas, y da sustancia a la oración comunitaria, permitiéndoles dirigirse al Señor con palabras inspiradas por Dios mismo.”

Comunión y caridad

Al respecto, León XIV recordó a su predecesor, León XIII cuando animó a los católicos a rezar cada año una novena al Espíritu Santo entre las fiestas de la Ascensión y Pentecostés, especialmente por la intención de la unidad de los cristianos.  La comunión, la unidad entre cristianos, León XIV recordó a los presentes que los carismáticos "aprecian claramente el significado de esta invitación, pues han visto que la unidad en la Iglesia es fruto del Espíritu, ya que, como afirma San Agustín, el Espíritu Santo «es una cierta comunión inefable del Padre y del Hijo» (De Trinitate, V, 11, 12).  Es el Espíritu quien crea armonía entre los diversos carismas y componentes de la Renovación Carismática, así como con nuestros hermanos y hermanas de otras denominaciones cristianas", señaló.

Por último, la caridad. Tomando palabras de San Agustín cuando escribió sobre el Espíritu Santo, «que es amor mismo, ha sido dado al hombre y lo enciende en el amor a Dios y al prójimo.  «Porque el hombre no puede amar a Dios si no se lo da Dios» (De Trinitate, XV, 17, 31).  León XIV dijo que este movimiento también lo ha  experimentado.

“La presencia renovada del Espíritu ha despertado en ustedes una nueva capacidad de amar, inspirada por la misma caridad divina. Este amor se dirige hacia Dios y hacia sus hermanos y hermanas, e inspira cercanía y compasión, especialmente hacia quienes sufren. De la Renovación Carismática Católica han surgido muchas obras de caridad para los necesitados, tanto en el espíritu como en el cuerpo. Os invito, pues, a mantener vivo este amor por los pobres, que revela el verdadero rostro de Dios.”

Un mandato claro: Prohibido callarse

Al final de su discurso, y tras bendecir a los responsables nacionales e internacionales , León XIV hizo suya la exhortación a no frenar el impulso del Espíritu Santo. Con un mensaje directo y movilizador, el Papa instó a las comunidades carismáticas a no replegarse y a"seguir comunicando este celo por el Evangelio a quienes los rodean", posicionando al movimiento como un faro esencial para la Iglesia en el siglo XXI.

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