
Al término del Ángelus en la Plaza de San Pedro, León XIV expresó su solidaridad con todos los afectados por las destructivas ráfagas de los ciclones Fytia y Gezani, que han causado muertos y heridos y devastado poblaciones. El Pontífice también envió sus mejores deseos a los pueblos asiáticos que celebran el Año Nuevo lunar: “Que sea una ocasión para mirar hacia el futuro construyendo paz y prosperidad para todos los pueblos”.
Vatican News
Estoy cerca de la población de Madagascar, afectada en poco tiempo por dos ciclones, con inundaciones y deslizamientos de tierra.
Al término de la oración mariana del Ángelus de este domingo 15 de febrero, el Papa León manifestó su cercanía a todos los habitantes de Madagascar, duramente azotado por los ciclones Fytia e Gezani.
En el país africano, unas 400 mil personas se encuentran en situación de emergencia debido a las destructivas ráfagas que, en diez días, han causado muertos y heridos y han destruido casas y edificios. A ellas, el Pontífice aseguró también sus oraciones:
Rezo por las víctimas y sus familiares, y por todos aquellos que han sufrido graves daños.
Muertos y daños
Según informes de las autoridades locales, el ciclón Gezani ha causado unas 40 víctimas, especialmente en la segunda ciudad más grande de la isla del Océano Índico, Toamasina, que sigue sin agua y, en gran parte, sin electricidad. A principios de febrero, el ciclón tropical Fytia causó la muerte de siete personas y obligó a más de 20 000 residentes a abandonar sus hogares. Se espera que Francia y otros países envíen equipos de rescate y alimentos.
Felicitaciones por el Año Nuevo Lunar
El Pontífice envió también desde la ventana del Palacio Apostólico sus felicitaciones personales por el Año Nuevo Lunar, que en los próximos días celebrarán “miles de millones de personas” en Asia Oriental y otras partes del mundo. Se trata de la fiesta que cae el 17 de febrero y marca la llegada de la primavera y el comienzo del año según el día de la Luna Nueva. Una fiesta muy sentida – el nombre chino es 春节 Chūn Jié, traducido como “Fiesta de la Primavera” – que se vive como un momento de reunión familiar y de solidaridad con el prójimo.
Que esta alegre fiesta anime a vivir con mayor intensidad las relaciones familiares y la amistad; que traiga serenidad a los hogares y a la sociedad; que sea una ocasión para mirar juntos hacia el futuro, construyendo paz y prosperidad para todos los pueblos.
Con los mejores deseos para el nuevo año, cuyas celebraciones duran 16 días, desde la víspera hasta la Fiesta de los Faroles, el Papa León expresa así “a todos” su “afecto”, invocando sobre cada uno “la bendición del Señor”.
Fuente: Vatican News






