
Con motivo del inicio del tiempo cuaresmal, el Administrador Apostólico de San Rafael, Mons. Marcelo Fabián Mazzitelli, compartió su mensaje a la comunidad diocesana bajo el lema “Que todos sean uno”, invitando a vivir este tiempo litúrgico como una oportunidad concreta de conversión personal, comunitaria y pastoral.
El mensaje parte del llamado central que la Iglesia propone cada año: 《Conviértanse al Señor, su Dios, porque él es clemente y misericordioso》(Jl 2,13), «recordando que la Cuaresma es un tiempo que recibimos como llamado a la conversión, disponiéndonos a celebrar con gozo la Pascua de Resurrección del Señor”
Uno de los ejes principales del texto es la escucha, entendida no solo como actitud espiritual sino como modo de vincularnos con Dios, con los demás y con la realidad. En sintonía con el mensaje del Santo Padre, el obispo destacó “la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro”, una escucha que también nos abre a reconocer que “la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades y especialmente a la Iglesia”.
Monseñor profundizó además en el sentido del ayuno, presentado no como un gesto exterior sino como un camino interior: «un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión, que ayuda a buscar lo esencial y a ordenar los deseos, despertando el hambre y la sed de justicia, y transformándose en oración y responsabilidad hacia el prójimo», recordando el mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma.
De manera especial, Monseñor se sumó al pedido del Papa a realizar una forma de abstinencia muy concreta y actual:“abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”, invitando a “medir las palabras y cultivar la amabilidad en la familia, el trabajo, las redes sociales, los debates públicos y las comunidades cristianas». Un llamado urgente frente a una realidad marcada por “la agresión, la descalificación del que piensa distinto y la ceguera ideológica, que dañan los vínculos y obstaculizan la cultura del encuentro»
Finalmente, Monseñor subrayó la dimensión comunitaria de la conversión, recordando que la Cuaresma no se vive en soledad: “nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra, el clamor de los pobres y el cuidado de la creación se conviertan en estilo de vida común».
Con la certeza de que 《este es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación (2 Co 6,2)》, «la Iglesia diocesana es invitada a identificar con humildad aquello que necesita conversión, para dejarse sanar, perdonar y renovar por el Espíritu, caminando hacia la Pascua “conducidos por el Espíritu hacia el gozo de la Resurrección, abrazados por María”






