Espiritualidad

Mons. Lozano: «Cristo nos nutre con el pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía»

El arzobispo de San Juan afirmó que anunciar las enseñanzas bíblicas no es "dar explicaciones de una idea o una fábula, sino compartir una experiencia de encuentro concreto con la Palabra de Vida".

Monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), destacó que los grandes hombres y mujeres que hacen historia “han mantenido grandes sueños sin desalentarse ante los resultados adversos”.

“En la Biblia encontramos unos cuantos. Abraham y los Patriarcas, Moisés, Rut, Esther, José, María… Más cerca en el tiempo son ejemplos Mahatma Gandhi, Martin Luther King, Teresa de Calcuta… de diversas creencias religiosas, alentaron sus corazones con un ‘fuego sagrado’ que marcaron cambios significativos”, puntualizó.

“El Espíritu Santo nos impulsa a desplegar esos anhelos profundos de plenitud de vida, tanto en lo personal como en lo social. El papa Francisco muchas veces alude a la imagen de los sueños para la Iglesia y la humanidad toda”, recordó.

El arzobispo sanjuanino reconoció que “rara vez implicamos a Dios como poseedor de sueños”, pero señaló: “En el texto conclusivo de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, se nos presenta esta condición de Dios como Soñador. En pocos párrafos, del 177 al 183, nueve veces se repite la expresión ‘Sueño de Dios’”.

“Nosotros sabemos que Dios se comunica de muchas maneras. Así, por medio de la belleza y majestad de la creación nos expresa su poder y cercanía. Del mismo modo que a un artista lo conocemos por sus obras, a Dios lo empezamos a percibir por medio del universo, fruto de un proyecto de su amor”, afirmó.

Monseñor Lozano sostuvo que “la Biblia no es solamente un libro. Nos comunica una Palabra que quiere entrar en diálogo con mi vida, iluminarla, despertarla. Nos muestra el camino para que tengamos vida en abundancia. Nos inquieta y estimula a ponernos en marcha”.

“No sé si prestaste atención a un par de gestos que se realizan durante la celebración de la misa. Al inicio, el obispo, el sacerdote y el diácono besan el altar. Al terminar de proclamar el Evangelio se repite el mismo gesto con el Libro de la Palabra. Es una manera de expresar la fe en que Dios nos alimenta en dos Mesas, la de la Palabra y la de la Eucaristía, ambas necesarias para sostenernos en nuestra peregrinación en la fe. Cristo mismo nos nutre con el pan de la Palabra y el pan de la Eucaristía”, explicó.

“Este domingo en todo el mundo nos dedicamos a resaltar el lugar que la Palabra de Dios tiene en cada creyente y en la vida de la Iglesia. El lema que se nos propone está tomado de una frase de la Primera Carta de San Juan: ‘Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes’. No se trata de dar explicaciones de una idea o una fábula, sino de compartir una experiencia de encuentro concreto con la Palabra de Vida”.

Fuente: AICA

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