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12 ideas para aprovechar tus vacaciones (sin olvidarte de Dios)

Las vacaciones son un momento para descansar, recargar pilas y así, poder volver renovados al colegio, la facultad o el trabajo. No obstante, es parece prudente recordar que un cristiano coherente debe examinar si aprovecha el tiempo.

Como decía un santo: «Estar ocioso es algo que no se comprende en un varón con alma de apóstol». Esto es así porque lo que nos llevará a la santidad es la santificación de nuestras tareas ordinarias, hechas con cariño y ejercitando al mismo tiempo las virtudes.

Ojo, ¡claro que el descanso también se puede santificar! Pero descansar no es no hacer nada, no es vegetar bajo el sol junto a la pileta durante todo el día o dormir 20 horas seguidas. Descansar es, como decía san Josemaría, «distraernos en actividades que exigen menos esfuerzo». Ocupar el tiempo con actividades buenas, relajantes, pero que también nos ayuden en la edificación de nuestra vida interior.

Podrás preguntarte cómo hacer compatible entonces el descanso y el aprovechamiento del tiempo. Te proponemos 12 ideas.

  1. Dormir un poco más

Podemos aprovechar estos días para dormir más tiempo, pero esto no significa dormir hasta el mediodía o hasta la hora de la merienda. Procura dormir no más de 10 horas. De manera que no se desperdicie todo el día durmiendo.

  1. Formarse

Quizás podemos encontrar talleres, cursos breves, conferencias presenciales u online, lo cual no tomará más de unos días. Y en ese tiempo, se podrá aprender algo nuevo.

  1. Ver buenas películas

Podemos buscar sugerencias en páginas católicas, o siguiendo recomendaciones de personas que sabemos nos aconsejarán ver buenas películas. O quizás alguna serie que hayas reservado para las vacaciones.

  1. Reactivar la vida social

A veces, el trabajo o el estudio nos obligan a poner en pausa parte de la vida social. Seguramente hay amigos o compañeros a quienes hace rato no ves. Es una buena oportunidad para contactarlos, organizar una merienda, una cena o buscar algún espacio para ver en qué andan y ponerse al día.

  1. No te tomes vacaciones de Dios

Este tiempo no tiene por qué significar una pausa a tu plan de vida, al tiempo de oración al que estás acostumbrado. Muy por el contrario, puedes aprovechar que tienes más tiempo y rezar con más tranquilidad. También me parece una buena idea no ir solo los domingos a misa, sino aprovechar e ir algún otro día entre semana.

  1. Realizar ayuda social

Me parece que es un buen momento para (solos o acompañados) hacer alguna visita a enfermos, ancianos o a quienes lo necesiten, ¡Las obras de misericordia que podemos hacer son muchas! Sería genial poder organizarnos con algunos amigos para llevar un poco de alegría a quienes están solos.

  1. Hacer manualidades

No es algo solo para niños, seguro hay al menos un hobby que puedes practicar, modelado de cerámica, pintura… esto no solo es relajante, sino que, además, es sumamente satisfactorio verse capaz de producir algo que luego lucirá como decoración o que se podrá regalar a algún ser querido.

  1. Limpiar | Ordenar

Quizás no suene divertido, pero es cierto que durante el año, muchas veces, uno apenas tiene tiempo de hacer la cama. Ahora es momento de mover los muebles, organizar libros, redecorar… hacer una limpieza profunda y necesaria.

  1. Leer

Sería bueno tomar la costumbre de leer al menos unos minutos durante el día, pero muchas veces el trajín diario nos lleva a priorizar otras cosas. ¡Este es un buen tiempo para leer alguno de los libros que has apilado en tu mesita de luz, con el propósito de leer más tarde!

  1. Hacer ejercicio

Puedes caminar, trotar o reunirte con amigos para practicar un deporte. Los resultados son muy buenos y también beneficiosos para tu salud.

  1. Consultas médicas

Otro punto que no suena divertido, pero es algo práctico. Puedes aprovechar que no tienes que pedir permiso en la oficina o faltar a la facultad para hacerte los chequeos anuales necesarios. ¿Quizás ir al dentista?

  1. Turismo interno

Quizá haya lugares en tu propia ciudad que no conozcas, ¡ahora tienes el tiempo para hacer un mini viaje! Ve a esos lugares que siempre mencionas, pero a los que nunca vas por falta de tiempo. Llama a tus amigos e invítalos a unirse al plan.

Fuente: Catholic Link

 

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