
El Papa abre en Metz la última jornada de su viaje a Francia con un llamado al diálogo entre las religiones, a la protección de la vida y a la construcción de la paz. Los representantes de los distintos cultos presentaron un llamamiento común centrado en la fraternidad, la reconciliación y la dignidad humana.
Sebastián Sansón Ferrari – Metz
Metz recibe a León XIV en el cuarto y último día de su viaje apostólico a Francia. El encuentro interreligioso en el Centro de Congresos Robert Schuman, este lunes 28 de septiembre por la mañana, constituye la primera actividad pública del Pontífice en esta última jornada de la visita, que concluirá por la tarde con la Santa Misa en la catedral de San Esteban y, posteriormente, con su regreso a Roma.
El Papa llegó al centro acompañado por algunos representantes de otras religiones, tras arribar a Metz a las 9:02 después de dejar Lourdes. En otra sala del mismo edificio, luego de esta actividad, tiene lugar el encuentro "A las raíces de Europa por la paz y la unidad".
Antes de su discurso, los representantes de los distintos cultos presentes en el encuentro dieron lectura al llamamiento de Metz, un documento en el que expresan su voluntad de trabajar conjuntamente por la paz, la fraternidad y la reconciliación, ante un mundo marcado por los conflictos, las divisiones, las discriminaciones y las profundas transformaciones sociales y tecnológicas.
El texto plantea además una responsabilidad particular de las comunidades religiosas: educar para el diálogo, favorecer el conocimiento mutuo entre las distintas tradiciones y permanecer unidas en la defensa de la dignidad de cada persona. Los representantes religiosos asumieron, en este sentido, compromisos concretos para profundizar el diálogo, formar a las nuevas generaciones en el conocimiento recíproco y trabajar juntos por la justicia y la paz.
En este contexto, León XIV situó su intervención bajo el signo del encuentro. Metz, ciudad de fronteras y encrucijadas, y el propio lugar que lleva el nombre de Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea, ofrecieron al Pontífice el marco para recordar que las divisiones pueden transformarse en espacios de esperanza.
"Con una gran alegría, pero también con un vivo sentimiento de responsabilidad espiritual, me encuentro hoy entre ustedes en Metz, ciudad de fronteras y de encrucijadas", expresó al comienzo de su discurso.
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El diálogo como expresión de la identidad
León XIV defendió el diálogo interreligioso como una dimensión que no debilita las propias convicciones, sino que permite expresarlas desde la apertura a quien es diferente.
"Dialogar no disminuye nuestra identidad, sino que la expresa con simplicidad y verdad, abriéndose a la diferencia del otro", afirmó.
El Papa recordó las palabras de Franciscoen la encíclicaFratelli tutti,donde el diálogo entre personas de distintas religiones es presentado como un camino hacia la amistad y la paz. También evocó a san Juan Pablo II y al filósofo Paul Ricœur para describir el diálogo como una exigencia de la condición humana y como un verdadero arte del encuentro.
En esta perspectiva, la diferencia no debe ser percibida como una amenaza. León XIV la presentó como una posibilidad de reconocimiento mutuo, especialmente necesaria en un mundo atravesado por la agresividad, la violencia y la polarización.
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Invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia
Una de las afirmaciones más contundentes del discurso estuvo dirigida contra cualquier utilización de la religión para justificar la violencia.
"Invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión es una profanación de este nombre", afirmó.
Nada que desfigure la dignidad humana, añadió, puede ser presentado como una verdadera inspiración divina. Por eso, el discurso religioso debe contribuir a desarmar tanto los corazones como las palabras.
La afirmación del Papa coincidió con una de las preocupaciones centrales expresadas previamente en el llamamiento de Metz. Los representantes de las distintas religiones señalaron allí la necesidad de rechazar toda forma de violencia y odio vinculada con la religión y de responder también a las discriminaciones y agresiones dirigidas contra personas y lugares de culto.
La responsabilidad, para León XIV, corresponde a cada tradición religiosa y a quienes tienen la misión de custodiarla.
Religiones al servicio de la vida
El Pontífice amplió después su reflexión desde la paz hacia la defensa de la vida y de la dignidad humana.
"La grandeza de una civilización no se mide por sus éxitos materiales, sino por la manera en la que abraza, protege y eleva la persona humana", señaló.
Para León XIV, las religiones están llamadas a ser "guardianas de la vida" y a demostrar su fecundidad mediante la cercanía a las personas más vulnerables y frágiles.
Servir a la vida significa, explicó, acompañarla con cuidados, presencia y ternura, particularmente en los momentos de prueba y hasta el final. En esta tarea, otorgó un lugar especial a los jóvenes, a quienes las tradiciones religiosas pueden ofrecer puntos de referencia sólidos para afrontar un mundo en transformación. El llamamiento presentado al inicio del encuentro había puesto también el acento en esta responsabilidad compartida. Sus firmantes vincularon la construcción de la paz con la justicia, el respeto de la dignidad humana, la solidaridad entre generaciones y la atención a la casa común.
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Una responsabilidad compartida
"Queridos amigos, la Iglesia considera compañeros de camino a todos aquellos que buscan sinceramente la verdad, la bondad y la belleza", afirmó León XIV,citando su Carta encíclicaMagnifica humanitas.
El Papa agradeció la presencia de los representantes religiosos y volvió a confiarles una misión común. No se trata solamente de encontrarse o dialogar, sino de convertir ese diálogo en una contribución concreta a la paz y a la fraternidad.
El encuentro de Metz llega así acompañado por una iniciativa común de las comunidades religiosas presentes en Francia, que han querido expresar públicamente su disposición a trabajar juntas ante las heridas de la historia, las divisiones sociales y las nuevas formas de violencia. El llamamiento propone además transmitir a las nuevas generaciones una cultura de paz basada en el respeto, la justicia, la confianza y el reconocimiento de la identidad del otro.
León XIV concluyó su intervención invitando a los presentes a asumir esta tarea allí donde viven.
"Que podamos ser nosotros también, allí donde vivamos, artesanos de paz y testigos de una esperanza que no cese de crecer en nuestro mundo", dijo.
"Que Dios les bendiga".
Fuente: Vatican News






