Vaticano

El Papa: Cristo no debe convertirse en una “palabra ajena” en nuestro mundo

“Nuestro mundo necesita testigos ecuménicos de Cristo”, enfatizó León XIV esta mañana durante la audiencia a los representantes de la Federación Luterana Mundial, en la que invitó a regresar, “con profunda devoción”, a las “raíces comunes, a la fe de la Iglesia de los orígenes y a los Padres de la Iglesia”.

Alvaro Vargas Martino – Ciudad del Vaticano

“Me alegra que las relaciones entre luteranos y católicos hayan madurado, tanto espiritual como teológicamente, a lo largo de las décadas”, dijo el Papa León XIV esta mañana durante la audiencia a los representantes de la Federación Luterana Mundial, encabezados por su presidente, el obispo Henrik Stubkjaer, a quien agradeció por sus “amables palabras”, y les reiteró su agradecimiento por su presencia en el inicio de su pontificado el año pasado.

El diálogo internacional ha generado importantes intuiciones

El diálogo internacional, que ahora se encuentra en su sexta fase, “ha generado importantes intuiciones”, destacó el Papa, quien subrayó que, ciertamente, “un hito en el camino ecuménico fue la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación”, pero también los textos elaborados conjuntamente en años anteriores, “sobre todo ‘La Eucaristía’, ‘El ministerio en la Iglesia’ y ‘Caminos hacia la comunión’”, que “merecen ser recordados y acogidos cada vez más profundamente”.

A continuación, el Pontífice recordó que, hace cinco años, en su discurso a los representantes de la Federación Luterana Mundial durante una audiencia privada, su predecesor, el Papa Francisco, describió muy bien la importancia del ecumenismo, cuando dijo que “no es un ejercicio de diplomacia eclesial, sino un camino de gracia”, y “no se apoya en mediaciones y acuerdos humanos, sino en la gracia de Dios, que purifica la memoria y el corazón, supera las rigideces y orienta hacia una comunión renovada”.

Dar nueva energía y alegría a los pasos hacia la unidad plena y visible

“La comunión renovada en la fe apostólica, en los sacramentos y en los ministerios es la meta de nuestro camino ecuménico de gracia, que recorremos juntos guiados por el Evangelio”, recalcó León XIV, quien destacó que en el camino común hacia la comunión hay momentos especiales, e indicó que “el año 2030, en el que se conmemora el 500.º aniversario de la Confesión de Augsburgo, puede convertirse en uno de estos momentos compartidos: una profunda experiencia ecuménica capaz de dar nueva energía y alegría a los pasos que daremos hacia la unidad plena y visible”.

Cuando se leyó la Confesión de Augsburgo el 25 de junio de 1530, “la unidad de la Iglesia de Occidente se vio amenazada, pero aún no se había destruido”, observó el Papa, quien recordó que, en su discurso con motivo del 450.º aniversario de la Confesión, el 25 de junio de 1980, su predecesor, San Juan Pablo II dijo que los autores tenían “la intención de dar testimonio de su fe en la Iglesia una, santa, católica y apostólica”. La Confesión de Augsburgo “se concibió originalmente como un documento de reconciliación dentro de la Iglesia. Solo más tarde terminó siendo interpretada como un texto de confesionalización divisiva”, agregó León XIV.

Cristo no debe convertirse en una “palabra ajena” en nuestro mundo

Con la mirada puesta en 2030, “sería deseable que pudiéramos volver a afirmar juntos el potencial ecuménico pre-confesional de la Confesión de Augsburgo”, les dijo el Pontífice a los representantes de la Federación Luterana Mundial, e hizo un “llamado sincero a todos los creyentes, y en particular a los teólogos, para que centren su atención en Cristo y su Evangelio”, invitando a regresar, “con profunda devoción”, a las “raíces comunes, a la fe de la Iglesia de los orígenes y a los Padres de la Iglesia”, con el fin de “redescubrir la herencia apostólica y pre-confesional que verdaderamente nos une como hermanos y hermanas en Cristo”.

“Cristo no debe convertirse en una ‘palabra ajena’ en nuestro mundo”, enfatizó el Papa. “Nuestro mundo necesita testigos ecuménicos de Cristo, que lo den a conocer a través de sus vidas y sus acciones, porque solo Cristo es la fuente viva capaz de satisfacer los anhelos más profundos de la humanidad”, recalcó León XIV, quien concluyó la audiencia invitándolos a renovar el compromiso con la unidad, rezando juntos el Padre Nuestro.

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